viernes, 16 de diciembre de 2011

Por unos impuestos justos

Los impuestos son necesarios para mantener los servicios públicos, para construir o mejorar las carreteras, para arreglar las aceras, etc., y bien gestionados contribuyen a un reparto justo de la riqueza del país. Además sin ellos seríamos esclavos y depredadores. Allá por el año 2003, Rodríguez Zapatero dijo en la oposición que “bajar los impuestos es de izquierdas”. Pero lo que realmente define a la izquierda y a la derecha es a quiénes se suben y a quiénes se bajan y a qué se destina lo recaudado. Un partido de derechas baja los impuestos a grandes empresas, a personas con una elevada fortuna, a la Iglesia y a la banca para beneficiar a la rentas del capital en detrimento de las del trabajo y para favorecer los intereses privados y la especulación. Sin embargo un gobierno de izquierdas de verdad se los subiría en aras de beneficiar al conjunto de la población (no sólo a unos pocos) y destinaría lo recaudado a mejorar la sanidad, la educación y las pensiones públicas.  Además no elevaría un impuesto regresivo como el IVA y no cobraría el IBI (el impuesto municipal de bienes inmuebles) sin tener en cuenta los ingresos de la unidad familiar. Subir el IVA es insolidario y una forma de empobrecer aún más a las clases media y baja porque equivale a reducir sueldos y pensiones, propiciando de este modo la pérdida de poder adquisitivo y el retraimiento del consumo. El consumo es uno de los principales motores de la economía. Con una caída de éste la actividad empresarial y comercial disminuye y ello genera más paro, que es lo que está pasando ahora pues la demanda interna es débil. Tampoco es lógico equiparar el IVA a la media europea (más del 20 %) cuando los salarios medios españoles son más bajos. 

   Aparte, un partido de izquierdas real en el gobierno se centraría en el impuesto sobre la renta -que es un impuesto directo e individualizado- y haría que pagasen más los que más ganan; y pondría un impuesto especial que gravase la compra de coches de lujo, yates, joyas y mansiones, que son bienes que adquieren los ricos. Esto sería esencial para salir antes de la crisis: con ese dinero recaudado, además de reducir el déficit del Estado, se podrían afrontar inversiones estatales dirigidas a aumentar la actividad productiva, con la creación de empleo que ello conllevaría. Además pienso que es de justicia social que esas inversiones sean sufragadas por capital de los ricos, ya que son ellos los que originan las crisis para su beneficio y ahora que muchas cosas de gran valor económico han bajado su precio se hacen con más patrimonio y artículos de lujo. Para terminar decir que en España las grandes fortunas siguen pagando menos impuestos. De hecho algo más de la mitad de la riqueza nacional se concentra tan sólo en un 10 % de las familias. Y tal y como dice la Constitución debe haber igualdad y progresividad en el sistema tributario. En definitiva, una inadecuada recaudación y gestión del dinero público agranda la brecha entre ricos y pobres. Por lo que es necesaria una correcta administración de los impuestos para conseguir una sociedad más igualitaria, que es la que tiene una abundante clase media.

Publicado en Heraldo de Soria el miércoles 21 de diciembre de 2011 y en la web del diario Público el sábado 31 de diciembre de 2011

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Los adictivos y perjudiciales refrescos de cola

Son consumidos desde hace tiempo por muchas personas y están aceptados socialmente, aunque son bastante perjudiciales para la salud. Su fama mundial es debida sobre todo a una gran publicidad. Son adictivos por la enorme cantidad de azúcar que contienen y por la cafeína. Hay estudios médicos y científicos serios, sin ánimo de lucro, que demuestran que la ingesta de bebidas muy azucaradas incrementa la producción de dopamina (un neurotransmisor) en el cerebro, provocando elevación del ánimo y placer. Tomado en exceso, el azúcar provoca una adicción similar a la de las drogas. También causa caries y otras enfermedades porque descalcifica y “roba” nutrientes, además de espesar y acidificar la sangre. Un elevado consumo de azúcar también puede causar diabetes, obesidad, arteriosclerosis, enfermedades del corazón, etc.

Cantidad de azúcar en un refresco de cola. Cada terrón tiene cuatro gramos
  
La cafeína de los refrescos de cola excita el sistema nervioso y puede provocar insomnio y dependencia física. El gas carbónico (las burbujas) que contienen es el responsable de la adicción psicológica y además provoca gases (y dispepsias con el tiempo). Otro ingrediente de estos refrescos es el ácido fosfórico, que favorece la osteoporosis. Y la combinación de este ácido con el azúcar dificulta la absorción de hierro, lo que puede generar anemia y mayor facilidad para contraer infecciones, principalmente en niños, ancianos y mujeres embarazadas. El grado de acidez de estos refrescos es tal que pueden provocar úlceras en el aparato digestivo y dañar los riñones; incluso personas adictas a ellos han llegado a padecer cáncer. Por otra parte, según un estudio danés, tanto la cantidad como la calidad de los espermatozoides de hombres que los toman se ve reducida con respecto a aquellos hombres que no lo hacen. Para finalizar decir que la suma de los susodichos componentes hacen de los refrescos de cola unas bebidas tóxicas y en mi opinión casi comparables al alcohol y al tabaco, pues son un veneno de muerte lenta. Y las autoridades sanitarias siguen sin tomar cartas en el asunto, ya que no obligan a indicar en los envases los peligros que conlleva su consumo.  Lo cual confirma que prevalece el dinero sobre la salud pública.

viernes, 11 de noviembre de 2011

No sólo las vacas están locas

El llamado mal de las vacas locas ha vuelto a ser noticia. Hace unos cinco años, la opinión pública tuvo conocimiento del problema que se originó en Gran Bretaña. Allí las vacas enfermaron porque fueron alimentadas con reses muertas de su misma especie. Ahora el problema afecta a toda la Unión Europea y la causa del mal es muy similar a la de entonces. Salvo que ahora las vacas han sido alimentadas con ovejas muertas y cebadas con piensos o harinas de origen animal para acelerar su crecimiento y engorde.

   En los últimos años, los países de Europa demandaban gran cantidad de carne de vaca. Y para satisfacer las necesidades de forma proporcional a esa demanda, los ganaderos sobrealimentaron y cebaron de forma artificial a las vacas. Y no sólo a las vacas, sino también a otros animales de granja que ni siquiera ven la luz, como por ejemplo pollos, cerdos, conejos, etc. Todos estos animales, libres por naturaleza, están siendo víctimas del negocio y de la explotación. Es probable que si las vacas pudiesen hablar se quejarían de la falta de ética de los humanos y del sistema capitalista imperante, cuya ley suprema es el beneficio a costa de lo que sea.

   Las vacas han recibido una alimentación que no les corresponde por naturaleza, ya que comen hierba y granos. Y cuando se obra en contra de la naturaleza las consecuencias son funestas. Y a la vista está el caso.


   Ahora, los 15 países que conforman la Unión Europea han decidido prohibir las harinas de carne para la alimentación del ganado con el fin de atajar el mal. La medida ha llegado tarde, pero al menos ha llegado. Al sustituir las harinas animales por harinas vegetales, el ganado tardará más a engordar, pero lo hará de forma sana, que es lo más importante. Al engordar más lentamente, lo más seguro es que el precio de la carne suba. Lógicamente, el consumo de carne de vaca ha descendido y los precios han caído en picado, con lo que los ganaderos están al borde de la ruina y pagando las consecuencias de su avaricia.

   No va a ser fácil devolver la confianza a los consumidores, que han estado indefensos durante bastante tiempo. Éstos son realmente los que se llevan la peor parte por las perjudiciales consecuencias para su salud que podría haber tenido el consumo de vacas enfermas. Yo me he preguntado bastantes veces si lo que comemos tiene los pertinentes controles sanitarios, porque me parece muy criticable el hecho de que la Administración sólo los lleve a cabo de forma exhaustiva cuando el mal ya está presente desde hace tiempo.

   En fin, parece ser que no hay nada fiable y que todo está envenenado, pero cada día estoy más convencido de ser vegetariano.

Publicado en Diario de Soria el martes 12 de diciembre de 2000 y en Heraldo de Soria el jueves 11 de enero de 2001

sábado, 5 de noviembre de 2011

El principio del fin del "botellón"

Aunque últimamente el botellón está provocando un gran debate social, lo cierto es que la costumbre de beber en la calle se remonta a veinte años atrás por lo menos. En los años 80, los años de la movida, comenzaron a proliferar los pubs o discobares. Los elevados precios de las consumiciones en los mismos hicieron que la gente se montara la fiesta por su cuenta. Así que los jóvenes y adolescentes decidieron comprar la bebida en los supermercados: Unos refrescos de cola y unos cartones de vino. Y mezclando ambas cosas tenemos el popular calimocho, que permite emborracharse de forma rápida y económica.

   Muchos de los que entonces hicieron uso y abuso del cachi y del litro –actualmente calvos, feos y gordos- han puesto el grito en el cielo porque no podían dormir por la noche debido a la movida nocturna que hasta hace poco tenía lugar en muchas calles y plazas de nuestro país. El acicate de la prohibición ha sido una reciente sentencia judicial, que ha dado la razón a unos vecinos cansados de soportar los ruidos, las voces, las meadas y los vómitos en los portales, etc. Asimismo, al término del ritual, las plazas y parques (en los que parecía que había tenido lugar una batalla campal) parecían basureros. Y además en muchas ocasiones el llamado “mobiliario urbano” (farolas, bancos) acababa destrozado, ya que el alcohol genera conductas agresivas en muchos individuos.

Actualmente muchos jóvenes se reúnen en botellódromos

   Reconozco que las consecuencias del ritual empezaban a ser graves y había que atajarlas de alguna manera. Pero la prohibición, si no va acompañada de medidas alternativas (de ocio en este caso) y de diálogo con los jóvenes, no va a solucionar el problema. Los jóvenes van a seguir bebiendo, aunque a escondidas. Paradójicamente, el botellón estaba más controlado antes de la prohibición porque los jóvenes solían frecuentar el mismo sitio. La medida represiva, viniendo del Gobierno que tenemos, no me extraña en absoluto. Y que conste que no estoy haciendo demagogia. Al hijo de un trabajador le resulta más difícil costearse los cubatas de los discobares. Por otra parte, muchas veces me pregunto si realmente el Gobierno busca que la juventud no beba, o simplemente arrancar un puñado de votos de ciertos sectores de la sociedad a los que ha contentado con la prohibición. Y desde estas líneas quiero recordar al Gobierno que no se trata de legislar más, sino de cumplir las leyes ya existentes. Estas leyes no se están aplicando, puesto que los menores de 16 años obtienen bebidas alcohólicas en tiendas y supermercados. Y a mi juicio, los establecimientos que no cumplen la ley deberían ser sancionados. Tengo la impresión de que están poco controlados.

   El problema se soluciona si se eliminan las causas que lo provocan. Las causas de que los jóvenes beban en exceso son la falta de alternativas de ocio (el Gobierno debe invertir más dinero en políticas destinadas a la juventud), la falta de ilusión y de expectativas de futuro (la precariedad laboral), la presión del grupo de amigos (beber para ser aceptado). Los jóvenes también asocian el alcohol a diversión y lo utilizan como medio de evasión (les desinhibe y les hace olvidar sus preocupaciones). Pero la sociedad también es muy culpable del problema, al ser tolerante con una sustancia tan perniciosa y adictiva como el alcohol. Y además se estimula su consumo (todo se celebra bebiendo). La solución al problema también pasa por el autocontrol, la información y la educación en entornos tan decisivos como la familia (el joven tiende a imitar lo que ve en casa).

   El principio del fin del botellón también llegará cuando los bares, discobares y discotecas cumplan los horarios de cierre (y cierren antes), por no hablar de los after hours, que abren a las 8 de la mañana. Pero claro, mucha gente joven sólo se manifestaría para ampliar el horario de apertura de estos locales. Y mientras siga pagando papá...

Publicado en Heraldo de Soria el jueves 14 de marzo de 2002

martes, 25 de octubre de 2011

No a la guerra, hay que globalizar la paz

Guerra y terrorismo son dos conceptos diferentes, aunque guardan una estrecha relación porque ambos son actos genocidas, inhumanos e inmorales y sus principales causas son el fanatismo político y religioso y un interés económico. Ambos no conducen a nada bueno, sólo traen dolor, sufrimiento, miseria, destrucción y muerte.

La foto de las Azores simboliza el inicio de la Guerra de Iraq
   Es necesario agotar todas las vías diplomáticas y de diálogo para evitar la guerra puesto que, de llegar a producirse, nos encontraríamos ante un nuevo fracaso de la civilización, y se pondría en evidencia la incapacidad de diversos gobiernos por no haber llegado a un acuerdo que hubiese frenado las veleidades belicistas de Bush. Nunca hay razones para una guerra, y Bush no convence ni a los propios ciudadanos americanos al intentar justificar un ataque a Iraq. En España, el presidente del Gobierno está sometido a Bush y no tiene en cuenta la opinión de la mayoría de los españoles, que son contrarios a la guerra. Ya sabemos que Sadam Husein es muy malo y que es un dictador, pero el señor Aznar debería reconocer que a un pueblo no se le libera de un tirano liquidando a la población civil.

   Aparte, el presidente de los Estados Unidos lo que quiere es poder, aunque para conseguirlo tenga que saltarse a la torera las decisiones del Tribunal Internacional de La Haya y del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Y es que Bush tiene muy poco de demócrata y es partidario de la guerra por motivos exclusivamente económicos. Por una parte, el ataque es muy rentable para la industria armamentística americana y, por otra, el mismo se produciría por el deseo estadounidense de apropiarse de la reserva petrolífera de Iraq y de hacerse con el control de un territorio abundante en materias primas generadoras de riqueza. Es lo que se conoce con esa palabra que tan de moda está actualmente y que tan nefastas consecuencias está teniendo para el planeta: Globalización.

    Una globalización en aras del imperialismo yanqui. Recuerdo que un amigo me comentó una idea que yo también comparto: Que los atentados del 11 de septiembre de 2.001 contra las torres gemelas de Nueva York, en el World Trade Center (el centro económico mundial), podrían ser el principio de la lucha contra el capitalismo; matizando, a continuación, que él no estaba a favor de ningún tipo de terrorismo, ya que todos son sinónimo de fascismo. En fin, que hay que globalizar la paz, y no la guerra y el terrorismo.

Publicado en Heraldo de Soria el jueves 13 de febrero de 2003

miércoles, 19 de octubre de 2011

Nuestros colegas los inmigrantes

Hace tan sólo una década no imaginaba que España iba a ser un país tan plural como ahora. En cuatro décadas hemos pasado de ser un país de emigrantes a ser un país de acogida. Y es que cada vez convivimos más culturas en el mismo espacio, debido a una creciente inmigración. Se calcula que en el 2025 la cuarta parte de la población española será inmigrante, con todos los cambios culturales y sociales que ello va a traer consigo. La llegada de inmigrantes a nuestro país ha supuesto un beneficio claro para la economía, pues éstos trabajan en sectores que demandan una gran mano de obra: Hay muchos inmigrantes que limpian nuestros portales, que barren las calles, que construyen los pisos, que cuidan a los más pequeños, etc. Trabajos que muchos españoles no quieren realizar por ser más duros, por estar insuficientemente pagados o por estar peor vistos. Y tengamos en cuenta también que gracias a ellos muchos españoles cobran la pensión de jubilación. Hasta hace pocos años el descenso de la natalidad en España y el envejecimiento de una parte importante de su población las hacían peligrar, incluso estando “garantizadas” por ley.

    También la escuela pública se ha visto beneficiada por los inmigrantes, cuyos colegios de la región han ganado alumnos desde 1987. En algunos hay hasta chavales de más de cuarenta nacionalidades diferentes. Tengamos presente que la escuela pública siempre ha sido garantía de pluralidad, pero ahora más que nunca. La educación en valores en el seno familiar (no olvidemos que la familia es la base de la sociedad) y la sana convivencia en los “coles” forjará en el futuro personas tolerantes, sin prejuicios y con mentes abiertas, que no tendrán temor a relacionarse con personas de otros lugares. Además de esta forma se evitará que se creen los guetos que ahora existen en algunos barrios de grandes ciudades. Yo he tenido la suerte de tener colegas inmigrantes en el trabajo y he aprendido mucho acerca de su cultura y su gastronomía. Y tengo amigos inmigrantes de diferentes países y me he dado cuenta de que aunque tengan un color de la piel diferente, una cultura distinta, otra religión, otro idioma, etc., hay un corazón lleno de sentimientos que espera ser amado y comprendido y una mente con unas inquietudes y unos sueños similares a los míos: un trabajo, una vivienda, una pareja, unos colegas, etc.

   Los recursos se han movido del Sur hacia el Norte y las personas lo están haciendo también. Es comprensible: Durante muchos años países occidentales que hoy gozan de bastante desarrollo han conseguido el mismo esquilmando los recursos de los países pobres. Y por otra parte bastantes países del origen de la inmigración están gobernados por gobiernos corruptos o regidos por monarcas que acaparan mucha riqueza, mientras el pueblo está a dos velas. Ante esta situación muchas personas deciden marcharse de ellos aun a costa de jugarse la vida. España es la principal vía de entrada de inmigrantes africanos. Casi a diario vemos por televisión las dramáticas imágenes de su llegada. Si pensamos con el corazón que vengan y se queden todos, pero si lo hacemos con la cabeza sabemos que eso no puede ser; que sólo los que tengan documentación y puedan trabajar aquí, con los mismos derechos y deberes que nosotros, se podrán quedar. Porque si viven aquí y no consiguen un trabajo (o tienen uno precario) ello les podría empujar a la delincuencia, pero no por el hecho se ser inmigrantes, sino por el de ser pobres. La solución al drama de la inmigración irregular llegará erradicando la pobreza de los países de origen. Una buena forma de empezar a hacerlo es que los gobiernos occidentales perdonen la deuda externa de esos países, como ya ha hecho el gobierno español con Senegal.

Publicado en Heraldo de Soria el martes 17 de octubre de 2006

domingo, 9 de octubre de 2011

Las drogas y su legalización

Las drogas existen desde tiempos muy lejanos. Incluso hay pruebas de su existencia en la Prehistoria. Han formado parte de rituales; y también el ser humano las ha venido utilizando con fines medicinales y recreativos. Estoy a favor de su legalización únicamente con fines terapéuticos, con un control médico. Eso sí, pienso que deben ser la última opción, en casos en los que peligre la vida o para paliar fuertes dolores (sobre todo de pacientes que están agonizando). Cuanto menos entren en el cuerpo mejor, pues modifican el equilibrio al que éste tiende por naturaleza e intoxican la sangre. Por eso soy partidario de la Medicina Natural, porque no es agresiva para el cuerpo y además es preventiva y curativa al mismo tiempo.
 
   Las drogas son sustancias neutras en principio. Lo que las convierte en buenas o malas, en mi opinión, es el uso que se les da (terapéutico o no). Como decía, defiendo una legalización sólo con fines medicinales, ya que la experiencia demuestra que cuando una droga es legalizada con fines recreativos los delitos asociados a su tráfico ilegal se reducen notablemente pero sin embargo su consumo suele aumentar bastante –por lo que se generan más adictos-. Y como ejemplo tenemos las principales drogas legales. En España hay más de tres millones de adictos al alcohol y más de doce al tabaco. Ninguna droga ilegal tiene tantos adictos. En Holanda el cannabis es legal y hubo que reducir en los “coffee shops” la cantidad permitida por persona y día de 25 gramos a 5. Y es que uno de los mayores inconvenientes de legalizar una droga con fines recreativos es que con el tiempo se integra de una manera habitual en la cultura e incluso mucha gente deja de verla como tal, llegando a minimizar sus riesgos. Es decir, consumir drogas se acaba viendo como algo normal; cuando en realidad lo lógico es no tomarlas para mantenerse sano ni son necesarias para pasarlo bien. A mí por ejemplo me han considerado raro más de una vez por no hacer lo que la mayoría, que es beber alcohol. Y no porque algo sea realizado por muchas personas es lo correcto y mucho menos el camino a seguir.


  Cada cultura tiene sus drogas legales o aceptadas y sus drogas proscritas. Pero hay dos cuyo consumo está extendido en casi todo el mundo y no tienen ningún valor medicinal. Me refiero a dos tóxicos como el alcohol y el tabaco, que están causando en la sociedad mayores perjuicios que otras drogas ilegales. El consumo de estas drogas (incluso cada una de ellas por separado) ya ha provocado en el mundo más muertes que todas las guerras juntas. Pero a pesar de ello todavía hay personas que piden la legalización de más drogas con fines recreativos. Pienso que ello provocaría en la sociedad una degeneración física y mental todavía mayor, con el consiguiente aumento del gasto público en sanidad (y por lo tanto de impuestos) para tratar tanta enfermedad (cánceres y trastornos psiquiátricos sobre todo).

   Hoy la sociedad está más informada que hace años de los riesgos que conlleva el consumo de drogas. Pero sin embargo éste sigue siendo alto, sobre todo entre la gente joven. Por eso es muy importante que los padres hablen con sus hijos del tema a edades tempranas (a los 9 ó 10 años) y no esperar a dialogar con ellos cuando se enteren de que hacen botellón o lleguen borrachos a casa. También es importante que los padres den ejemplo a sus hijos no fumando y no bebiendo. En general, desde muy pequeños los niños ven que el alcohol se consume en celebraciones familiares y por eso cuando llegan a la adolescencia muchos lo asocian a diversión y fiesta. La educación es fundamental para prevenir riesgos y adicciones. En el instituto también suele hablarse de drogas, pero pienso que lo primero es la educación en casa. Es importante que nadie ignore los peligros que le amenazan. Conociendo a fondo los riesgos que conlleva tomar drogas es más fácil que una persona las rechace voluntariamente cuando le sean ofrecidas éstas. Si aún así decide consumirlas, luego debería ser responsable y asumir el coste (al menos una parte) del tratamiento de la enfermedad o enfermedades que su ingesta continuada le provocase. Porque las drogas a medio o largo plazo acaban dañando la salud (si antes una sobredosis no acaba con la vida, claro). Aparte, la mayoría de las drogas producen sensaciones de euforia y/o placer al ser consumidas. Pero de nada sirve un estímulo inicial si el mismo termina en una depresión y se acaba peor que antes de tomar la sustancia. Las sensaciones placenteras llevan a muchas personas a repetir el consumo, con el riesgo de adicción que ello conlleva. Se sabe que las principales causas de adicción a las  drogas son la evasión de problemas y sobre todo el deseo de gozar.

Publicado en Heraldo de Soria el jueves 17 de noviembre de 2011 (1ª parte) y el miércoles 7 de diciembre (2ª parte)