domingo, 15 de diciembre de 2013

La imparable subida de la luz

La factura eléctrica viene que quema. Desde el inicio de la crisis la luz ha subido un 60%. Sin embargo la renta media de los hogares ha caído notablemente. Por ello, hay ciudadanos que están optando por bajar la potencia contratada para ahorrar. Aunque cerca de cuatro millones ya no pueden encender la calefacción porque el poco dinero del que disponen lo necesitan para comer. El año pasado las eléctricas cortaron la luz a casi millón y medio de hogares en España. La luz es algo básico y el Gobierno debería garantizar el suministro a las personas más necesitadas y máxime en el contexto actual. Actualmente en este país, la mayor parte de los sueldos y pensiones se van en pagar facturas y en alimentarse, por lo que pocas personas pueden ahorrar y consumir otros productos que necesitan. La situación económica no mejorará mientras la gente no tenga más dinero en su bolsillo y pueda vivir con dignidad y autosuficiencia.

   Es llamativo el hecho de que la liberalización del sector energético no haya beneficiado a los consumidores. A pesar de aumentar la competencia en el suministro eléctrico los precios no han dejado de subir y tanto el actual Gobierno como los anteriores son responsables de ello. Ya a finales de los años 70 del siglo pasado, el entonces Ministro de Industria, Alberto Oliart, se negó a la nacionalización de las líneas de alta tensión. Oliart defendía los intereses de las empresas de electricidad y no el de los ciudadanos. Se encareció la energía eléctrica. Posteriormente, durante el Gobierno de Aznar se privatizó totalmente la empresa estatal Endesa. Actualmente Aznar es asesor externo de dicha eléctrica para América latina y percibe una retribución por ello de unos 200.000 euros anuales. El expresidente del Gobierno Felipe González entró en el consejo de administración de Gas Natural Fenosa en 2010 por unos 125.000 euros al año. Y como ellos, otros políticos del PP y del PSOE ocupan puestos relevantes en compañías eléctricas, sobre todo tras retirarse de la actividad política. Por eso cuando están en el poder las favorecen tanto, en lugar de beneficiar a los ciudadanos. El actual Ministro de Industria, José Manuel Soria, dice que “la nueva Ley del sector eléctrico pretende acabar con el llamado déficit tarifario, una deuda acumulada de unos 30.000 millones de euros”. Sin embargo, los números no cuadran porque los beneficios de las eléctricas siguen aumentando año tras año. Por lo que el déficit tarifario, más que lo que se ingresa por la factura de la luz (cuya mitad de su importe son impuestos, por cierto) y lo que cuesta generarla, es en realidad lo que se ingresa por la factura de la luz y lo que oficialmente se ha fijado que cuesta esa generación. Y posiblemente se nos esté cobrando la luz al doble de su valor real. Por otra parte, la susodicha Ley del sector eléctrico penaliza el autoconsumo de energía solar y quien tenga una instalación fotovoltaica en su casa tendrá que pagar un impuesto por ello. Este gobierno privatiza hasta el Sol.


   Finalmente comentaré que Antonio Moreno, un ingeniero industrial jubilado, lleva casi 20 años denunciando irregularidades en la factura de la luz. Según sus cálculos, las empresas eléctricas han cobrado más de 10.000 millones de euros a los clientes de forma fraudulenta. Gracias a sus reclamaciones, los clientes han ahorrado unos 500 millones de euros, puesto que durante el Gobierno de Rodríguez Zapatero el precio de los contadores se redujo un 10% y se prohibieron derechos de enganche por la sustitución del contador electromecánico por el electrónico. Hacen falta más personas que denuncien las estafas, como Antonio Moreno hace. Además las personas honradas debemos rebelarnos contra los gobiernos que suban los impuestos para beneficiar únicamente a políticos de los mismos y a grandes empresas. Y también debemos exigirles que persigan a los defraudadores y ladrones que pueden pagar y no lo hacen. Por ejemplo, hay urbanizaciones llenas de gente pudiente que vive en un chalet pero tiene la luz “pinchada” antes de llegar al contador. En definitiva, señoras y señores del Gobierno, dejen de fastidiar a la mayoría por beneficiar a una minoría.


Publicado en Heraldo de Soria el martes 17 de diciembre de 2013

domingo, 1 de diciembre de 2013

El desprestigio de los sindicatos

Los sindicatos son la principal herramienta de lucha colectiva que tienen los trabajadores. Con sus luces y sombras, son pilares de los derechos laborales y necesarios en una democracia. Su papel de defensa de los derechos de los trabajadores está recogido en la Constitución española de 1978. Uno de los sueños de la derecha, además del fin de las ideologías, es la desaparición de los sindicatos. Esa es su obsesión y de ahí vienen sus continuos ataques a los mismos. También persigue enfrentar a los trabajadores, a los que tienen empleo con los que no, y a todos ellos con los sindicatos. Su estrategia es “divide y vencerás”. Y en un momento tan difícil para la mayoría de la población, trabajadores y sindicatos deberían estar más unidos que nunca con el fin de frenar los abusos y recortes de la derecha.

   Tradicionalmente, la derecha ha considerado a los sindicatos como unos adversarios a batir para mantener sus privilegios y conseguir sus intereses. Pero es en los últimos años, en los que el Gobierno conservador ha llevado a cabo numerosos recortes sociales, cuando el acoso y derribo a la figura del sindicalista y el desprestigio de los sindicatos (sobre todo mayoritarios) se han intensificado en los medios conservadores. Éstos ponen el foco en las subvenciones públicas que reciben (pero no dicen nada del dinero público que el Gobierno destina a la patronal), en la vida de los sindicalistas, en el asunto de los ERE (en el que por cierto la Justicia determinará qué imputados son culpables, pues por la mala conducta de varias personas no se debe generalizar y pensar que todos los sindicalistas son unos ladrones), etc. Y todo ello para que la sociedad desvíe la atención de las verdaderas causas de la ruinosa situación del país, que son las políticas neoliberales. Éstas conducen a paro masivo, aumentan la desigualdad y la pobreza –al concentrar el capital en pocas manos-, se cargan lo público y crean trabajo en semiesclavitud. La reforma laboral del Gobierno conservador, que sigue los dictados de la Troika, además de abaratar todavía más el despido también ha abolido la negociación colectiva de bastantes convenios, con lo que los trabajadores se encuentran cada vez más desprotegidos, amparados únicamente por el Estatuto de los Trabajadores y el salario mínimo interprofesional (unos 645 euros), que el PP solamente ha subido unos 4 euros desde que ganara las elecciones en noviembre de 2011. Además debido al elevado desempleo hay mucha necesidad y bastante gente acepta trabajar por debajo del salario mínimo, y ello trae como consecuencia sueldos más bajos y un aumento del margen de los beneficios empresariales. Sin lugar a dudas, los más afectados por la actual coyuntura económica son los trabajadores asalariados y sobre todo los desempleados que ya no cobran.
 
La unión de sindicatos y  trabajadores ha sido clave en el éxito de la huelga de limpieza en Madrid

    Finalmente, decir que a la derecha le molesta mucho que la gente proteste, considera unos quinquis a los que se manifiestan y prefiere una mayoría silenciosa sentada en el sillón de su casa. Por eso quiere cercenar las manifestaciones y las huelgas. Sin embargo, los derechos laborales que intenta reducir (los cuales además son constitucionales) no se consiguieron sin movilización; hubo personas que lucharon por conquistarlos. La jornada de 8 horas se logró gracias a un sindicato anarquista (de ahí la celebración del Primero de Mayo) y el derecho a la huelga se consiguió, valga la redundancia, haciendo huelgas. La actitud de los barrenderos de Madrid el mes pasado, que no fueron a trabajar cerca de dos semanas tras conocer las intenciones de su empresa -una rebaja salarial en torno al 40% y más de 1.000 despidos-, es el camino a seguir para acabar con esta estafa a la que los burgueses llaman crisis. El capital, sin la plusvalía que generan los trabajadores, claudica ante la continuada ausencia de mano de obra y no consuma sus pretensiones más explotadoras e inhumanas.


Publicado en Heraldo de Soria el martes 3 de diciembre de 2013

viernes, 1 de noviembre de 2013

La regeneración de la política

En teoría, la política es una de las actividades más nobles a las que puede dedicarse una persona. Es un instrumento que puede mejorar la vida de los ciudadanos. También es la forma de organizar la sociedad, por lo que no tiene sentido no interesarse por ella. En la práctica, vemos que hay una gran desafección de los ciudadanos hacia ella por la mala gestión y la corrupción de bastantes políticos. Por ello, es necesaria una regeneración de la política, comenzando por los partidos políticos que sean instituciones cerradas con el único objetivo de ganar convocatorias electorales. También los ciudadanos tienen su parte de responsabilidad en dicha regeneración, no volviendo a depositar la confianza en políticos corruptos, en malos administradores del dinero público y en partidos que incumplan su programa electoral. Además la política debe ser vocacional. Tiene que ser ejercida por gente honrada, formada, con experiencia profesional, que anteponga los intereses generales a los particulares y que esté en ella temporalmente.

    Tantos casos de corrupción han llevado a pensar a muchos ciudadanos que todos los políticos son iguales. Y eso no es así. Ha habido y hay políticos comprometidos, honrados y coherentes. Y hay que saber distinguirlos. Por ejemplo Julio Anguita, exsecretario general del PCE, renunció por escrito a la pensión máxima vitalicia, a la que tenía derecho por haber sido parlamentario. Y como él hay otros políticos austeros y sencillos que son partidarios de renunciar a privilegios. Sin embargo hay políticos que ocupan tres cargos y cobran por cada uno de ellos. Es algo injusto y más en una situación como la actual. Que cobren por uno solo de los cargos. Y en cuanto a los diputados nacionales decir que tienen privilegios como buenos sueldos, el aforamiento parlamentario y jubilaciones aseguradas con pocos años de cotización, cuando a los demás nos exigen 35 para tener derecho a la pensión completa. Los diputados que no están dispuestos a renunciar a estas condiciones ventajosas no son creíbles cuando hablan de igualdad. También me parecen criticables los elevados sueldos de alcaldes de algunas ciudades y de presidentes de varias regiones. Comprendo que la política sea una actividad remunerada, pues de no ser así únicamente podrían dedicarse a ella los ricos. Pero hay políticos que ganan demasiado y bajándose el sueldo a la mitad contribuirían a reducir el déficit del Estado y ello ayudaría a superar la crisis. No es lógico que nos suban los impuestos y ellos continúen con un tren de vida elevado. Y más cuando hay gente pasando hambre o durmiendo en la calle.

   
   Por otra parte, tampoco veo necesarios tantos políticos para la población que tiene España. Con la mitad estaríamos igualmente representados. Además tanto el mandato del presidente del Gobierno como de otros cargos públicos debería limitarse por ley a 8 años. Demasiados años en el poder u ocupando cargos favorece la corrupción. Y también soy partidario de reformar la Ley electoral más que de la existencia de listas abiertas. Con éstas podríamos volver al caciquismo de finales del siglo diecinueve, a la época de Cánovas y Sagasta, en la que dos partidos burgueses se turnaban en el poder gracias a los votos comprados por los ricos. Es más, el Senado se vota en listas abiertas y Bárcenas resultó elegido en Cantabria (sin ser de allí siquiera) en poco tiempo y con un gran número de votos. Aparte, otra de las causas de la corrupción es que dos partidos mayoritarios se turnan acaparando demasiado poder. Sabiendo que uno y otro van a gobernar alternándose ya no tienen interés en esforzarse por hacer las cosas de la mejor forma posible. Reformando la Ley electoral, que beneficia a las mayorías y provoca notables distorsiones, habría una representación justa y bastante gente votaría a otros partidos. Y eso unido a una participación de los ciudadanos en la economía y una Justicia independiente y eficaz fortalecería la democracia.

Publicado en Heraldo de Soria el martes 5 de noviembre de 2013

martes, 1 de octubre de 2013

La privatización de las pensiones

El Gobierno del PP me recuerda mucho a la orquesta del Titanic, que seguía tocando mientras el barco se hundía. Finalmente también ha "tocado" las pensiones. Era algo que muchos preveíamos y de lo poco que le quedaba por incumplir de su programa electoral. A partir del año que viene las mismas ya no subirán con arreglo al coste de la vida. Se revalorizarán únicamente un 0’25% anualmente mientras el Estado tenga déficit. Se calcula que los pensionistas van a dejar de percibir 33.000 millones de euros entre 2014 y 2022. Y aunque el Gobierno lo haya vendido como una medida destinada a ahorrar dinero al Estado, lo cierto es que conlleva una pérdida de poder adquisitivo para los pensionistas y es un paso más en la privatización del sistema público de pensiones. También hace algo más de un par de años el Gobierno del PSOE aprobó otra medida en esa dirección: el retraso de la edad de jubilación a los 67 años.
  
   Para el Gobierno conservador la crisis que padecemos se debe fundamentalmente a un gasto público excesivo. No parece tener en cuenta que el enorme endeudamiento privado, la recesión y el desplome de la actividad en la construcción -sobre la que se sustentaba el modelo productivo- han sido responsables del elevado desempleo, que ha tenido como consecuencia la caída de ingresos del Estado: se recauda mucho menos por IVA (el consumo está bajo mínimos), por cotizaciones a la Seguridad Social y por el impuesto sobre la renta. Para recortar el gasto social (y finalmente las pensiones) el Gobierno ha usado como coartada la coyuntura económica. También se ha excusado con la herencia recibida, sin tener presente que los "populares" han gobernado y gobiernan en ayuntamientos y comunidades que tienen mucha deuda.
  
    
    Sin embargo, no es cierto que el Estado gaste demasiado en pensiones, pues destina a las mismas menos que la media Europea (el 10% del PIB frente al 12% de la media de la Unión Europea). Y para el año 2050, el gasto estimado en pensiones será como el que hoy en día tienen países como Francia e Italia (aproximadamente un 14% del PIB). Y eso que para entonces habrá aumentado bastante el número de pensionistas. En cambio la esperanza de vida habrá subido poco: cuatro años nada más. Hace un par de décadas el gobierno de turno ya se escudaba en la esperanza de vida y en una baja natalidad para recomendar planes de pensiones privados de bancos y aseguradoras como complemento a la pensión estatal. Pero no se tuvieron en cuenta factores como la incorporación de más mujeres al mundo laboral y el incremento de inmigrantes, cuya media de edad es de 28 años. Por ejemplo, gracias a las cotizaciones de los extranjeros unos 900.000 españoles cobraban pensión de jubilación en el año 2008.

    En definitiva, el Gobierno carga el peso de la “crisis” y el déficit del Estado sobre los más débiles mientras fortalece a los poderosos, como la banca y las grandes corporaciones. Éstas últimas, según informes de técnicos de Hacienda, son responsables del setenta por ciento del fraude fiscal existente en España. Por lo que urge una reforma fiscal para que haya una tributación realmente justa y progresiva y el Estado recaude más de quienes más tienen, tal y como establece la Constitución. Sin duda, la reforma fiscal es una de las asignaturas pendientes que, una vez llevada a cabo, contribuirá a aumentar los ingresos del Estado para que, en caso de caer drásticamente el número de cotizantes a la Seguridad Social o de agotarse el Fondo de Reserva de la misma, haya la suficiente liquidez para hacer frente al gasto social, y muy especialmente al pago de las pensiones públicas.

Publicado en Heraldo de Soria el martes 15 de octubre de 2013

domingo, 15 de septiembre de 2013

Suicidas y asesinos al volante

En poco más de una década las muertes en la carretera se han reducido a la mitad en España. El carnet por puntos y tecnologías como el airbag y los frenos ABS han influido en dicha reducción. También los accidentes este verano han descendido un 10% respecto al de 2012; aunque aquí la causa creo que hay que buscarla en la menor cantidad de desplazamientos por el precio del combustible y el elevado desempleo. En cualquier caso, la mayor parte de los accidentes responden a un factor humano, el cual puede ser evitado. También es cierto que tanto recorte está afectando al mantenimiento de algunas carreteras y su estado no es el adecuado para una circulación segura y ello puede provocar siniestros. Aunque sin duda la mayor parte de los accidentes se producen por no cumplir las normas de tráfico y por las distracciones.

   Muchos accidentes se producen por un exceso de velocidad, por conducir bajo los efectos del alcohol u otras drogas, por adelantar en línea continua (causa de choque frontal), por no guardar las distancias mínimas de seguridad, por circular con la música a un volumen muy alto, por ir hablando con el móvil o por las preocupaciones. Casi todas son causas evitables. Por eso cuando se conduce es muy importante estar sobrio, descansado, muy atento a la carretera y relajado; y llevar puesto el cinturón de seguridad. Sin embargo hay personas que no se toman en serio la conducción, que no valoran el riesgo y que incluso creen que el coche es un juguete y las carreteras circuitos de carreras. Las hay inestables psicológicamente que se excitan pisando a fondo el acelerador. Y las hay, muy peligrosas, que salen a la carretera deprimidas (tras una ruptura sentimental por ejemplo) y corren con el objetivo de matarse. No sienten ningún amor por su vida y con esa actitud ponen en riesgo la de otros.


   Hay individuos que circulan a 130 kilómetros por hora e incluso más. Son auténticos suicidas y asesinos en potencia, como los que conducen bebidos o drogados. Encima algunos de ellos hasta van sin seguro. Y es que hay personas que al volante se transforman negativamente y se vuelven salvajes. Se sienten dueñas de la carretera y para ellas rige la ley de la selva. Y se tornan imprudentes, irresponsables e irrespetuosas. Al contrario que las deprimidas -las cuales buscan la muerte- se mueven por la vida con una seguridad pasmosa, creyendo que no les va a ocurrir nada malo, que el dolor y el sufrimiento son cosa de otros y que no van a palmar jamás. Hasta el día que la desgracia les afecta a ellos directamente: es entonces cuando toman conciencia de la condición mortal del ser humano. Es cuando realmente se dan cuenta de su fragilidad y de su miseria.
    
   Finalmente decir que la reforma de la Ley de Tráfico y Seguridad Vial, que podría estar vigente a principios del año que viene, pone en mi opinión demasiado énfasis en las multas debido al afán recaudatorio que tiene el Gobierno. Y hay personas pudientes que pueden pagar todas las multas del mundo y por lo tanto seguir delinquiendo. Por ejemplo, si se quieren evitar los accidentes producidos por conductores ebrios, en lugar de aumentar la multa al doble en las personas que den positivo en la prueba de alcoholemia, es más eficaz y ejemplarizante dejarlas sin carnet uno o varios años. Y las personas que maten a alguien (por no respetar los semáforos o los pasos de cebra, por ir bebidas, drogadas o a gran velocidad, etc.) deberían cumplir íntegramente condenas más largas, como ocurre en otros países de Europa. Porque en España, penalmente hablando, sale barato delinquir. Y más si se es famoso o poderoso.

Publicado en Heraldo de Soria el viernes 4 de octubre de 2013

domingo, 1 de septiembre de 2013

Volver a "la rubia"

Desde la llegada del euro a España, el coste de la vida ha subido tres veces más que los salarios. Además el paro ha aumentado mucho y hemos perdido la soberanía económica e incluso política. Países muy dispares económicamente, con distintos modelos productivos y diferentes tasas de desempleo conforman la unión monetaria, por lo cual antes de tener una moneda en común habría que haber pensado en elaborar una política fiscal común. Y es que sin esa convergencia previa no es posible un sistema económico igualitario en los países pertenecientes al euro. El invento de la Unión Europea, pues, falló desde sus inicios y ha tenido como resultado la ruina de los países más débiles (España, Grecia y Portugal), mientras Alemania y sus bancos se han visto beneficiados por la entrada en el euro de aquellos. Y a menos que España salga de él costará mucho superar la crisis, ya que seguramente las altas tasas de desempleo se mantendrán durante años.

   Yo soy partidario de la salida de España del euro y simplemente soy un ciudadano con conocimientos elementales de economía. Pero hay varios premios Nobel de Economía que contemplan e incluso recomiendan la salida del euro de España. Son prestigiosos economistas, como James Mirless o Paul Krugman. El primero dice que España necesita salir del euro, volver a la peseta e imprimir mucho dinero y utilizarlo en inversiones públicas con el fin de crear empleo. Con la vuelta a la peseta tendríamos nuestro propio banco central. Uno de los beneficios que tendría para España salir del euro sería la posibilidad de devaluar la peseta respecto al “euro alemán”: aumentarían las exportaciones, con lo que nuestra economía sería más competitiva. Además España se convertiría en un país atractivo para las inversiones extranjeras. Aparte, una salida del euro no implicaría el abandono de la Unión Europea. Hay países de la misma que tienen su propia moneda, como por ejemplo Reino Unido o Suecia; y ambos obtienen grandes ingresos gracias a la fortaleza de sus exportaciones.

 

  Como el euro no se puede devaluar, el Gobierno ha conseguido aumentar las exportaciones a costa de una reducción de los salarios; sin embargo, los precios no han bajado. Nos encontramos en una situación económica de estanflación (tasa elevada de desempleo y crecimiento moderado a alto de los precios). Es cierto que devaluando la peseta y dándole bastante a la máquina de imprimir billetes se corre el riesgo de una inflación alta; pero aun así, sería un escenario preferible -habría un aumento del consumo con la creación de empleo que ello conllevaría- al que tenemos ahora con una economía estancada, ya que la demanda doméstica está en mínimos. Tengamos presente que para recuperarnos de la crisis que vivía España en los años 90 la peseta se devaluó varias veces frente al marco alemán; se ganó en competitividad, pues bajaron los precios. Pero la Gran Depresión de finales de la década de los 20 y los años 30 del siglo pasado, a la que se asemeja la actual crisis económica en España debido a su gravedad y duración, se superó por el aumento del consumo más que por el de las exportaciones.
   
   Finalmente, ya sea en euros o en pesetas, la deuda española es impagable. Por lo que es necesario auditar la deuda y declarar ilegítima la que no nos corresponda pagar. Para ello, la reforma del artículo 135 de la Constitución Española debería ser derogada. Que se pague todo al interés interbancario. Y el banco que especule con la deuda pública comprada con dinero público se nacionaliza y punto. Porque otro problema que ha habido en España es la especulación de los bancos con el dinero que les prestaba el Banco Central Europeo. Volvamos a tener Banca Pública como antaño con Argentaria, que tenía aproximadamente la cuarta parte del negocio hipotecario y el crédito era más fluido que ahora. Fue una banca rentable que el Sr. Aznar acabó privatizando, como otras tantas joyas del Estado. Y ello unido a la entrada en el euro bajo su mandato ha hecho más ricos a unos pocos, a costa del empobrecimiento a medio y largo plazo de la mayoría de la población.


Publicado en Heraldo de Soria el jueves 5 de septiembre de 2013

lunes, 12 de agosto de 2013

¿Por qué nos vigilan?

Una de las cosas que más me llama la atención en los últimos años es la proliferación de cámaras de vigilancia en recintos públicos como el metro, estaciones de autobuses, locales de ocio, etc. Y en las grandes ciudades también impresiona la numerosa cantidad de cámaras que hay en la calle. Hay incluso una tecnología tan avanzada que permite que los ciudadanos seamos espiados hasta en nuestras propias casas. Miles de satélites espías controlan los movimientos de los seres humanos, amén de que la mayoría ya podemos ser localizados en todo momento porque estamos georreferenciados con el móvil. Y también se puede saber lo que pensamos por nuestros comentarios y opiniones  en Internet, tanto en redes sociales como en noticias. Aunque no obstante es dicha red la que está uniendo a ciudadanos de cualquier parte del mundo que quieren cambiar el sistema. Pero todavía hay bastantes personas que están en Matrix.

   En principio, los gobiernos aducen motivos de seguridad (búsqueda y localización de terroristas y criminales) para justificar el uso de la mencionada tecnología. Sin embargo, en nombre de la seguridad se está invadiendo la intimidad de las personas. Y este hecho también provoca inquietud a muchos ciudadanos que no son terroristas o ladrones. Y es que hay políticos al servicio de las oligarquías económicas que se resisten a dejar de controlar a los ciudadanos y se han convertido en espías para hacer más ricos a los que ya lo son. El catedrático de Economía Juan Torres López dice que “se nos vigila para favorecer al 1% de la sociedad que se queda con más del 90% de la riqueza que se está creando en el mundo”. A colación de lo que estoy comentando, este verano la opinión pública ha tenido conocimiento de la denuncia de un exinformático de la CIA, Edward Snowden, a los todopoderosos EE. UU. por violar derechos humanos básicos con su intenso e imparable espionaje. Curiosamente, el Gobierno de EE. UU. considera a Snowden un traidor a la democracia. Se ve que la CIA aspira a gobernar el planeta y no parecen importarle mucho los sospechosos de terrorismo, al someter a un tremendo espionaje a todo el mundo (a personas, a empresas potentes, a embajadas, a gobiernos de Europa, a países con economías emergentes, etc.). Como vemos, la tecnología relacionada con el espionaje está siendo muy útil a los gobiernos que la manejan, ya que así mantienen o aumentan su hegemonía.

Edward Snowden ha denunciado los métodos de espionaje de la CIA
   Por otra parte, cuando todavía no existía esa avanzada tecnología de espionaje, un escritor y periodista británico adelantado a su tiempo, George Orwell, ya reflejaba en su novela 1984, escrita a finales de la década de los 40 del siglo pasado, los métodos de control ejercidos por el Estado con el fin de dirigir la vida de los ciudadanos. En la citada obra muestra un partido único que impide a los ciudadanos pensar por sí mismos, como si de una dictadura se tratase. Actualmente hay una parte importante de la población que no se manifiesta por la dictadura del miedo que ha impuesto el Gobierno o que no piensa por sí misma por seguir las consignas de los líderes de algunos partidos políticos, por pertenecer a una de las numerosas sectas que existen  -y que son muy responsables de la alienación social- o por creer todo lo que escuchan en la televisión. Y también hay muchas personas desempleadas cuya vida se reduce a una lucha diaria por sobrevivir; y en esa situación de pobreza tampoco son libres. Recordemos que en la Edad Media, e incluso hasta varios siglos después, a los pensadores libres se les quemaba en la hoguera. Hoy se les esclaviza manteniéndoles en paro o con trabajos de 400 euros. Y es que desgraciadamente en tiempos de tanta mentira pensar libremente y decir la verdad se convierte en un acto revolucionario. Máxime cuando el pastor enemigo es el que dirige el rebaño.

 Publicado en Heraldo de Soria el lunes 12 de  agosto de 2013


jueves, 1 de agosto de 2013

Suben los precios y bajan muchos salarios

No me equivoqué cuando hace un par de años pronostiqué en Heraldo de Soria que si el  PP ganaba las elecciones asistiríamos a una reducción de los salarios de la mayoría de los trabajadores. Esta bajada ha sido una de las consecuencias de la agresiva reforma laboral del Gobierno conservador. Y como el mismo no puede devaluar la moneda ha optado por intentar hacer más competitiva la economía española tratando de aumentar las exportaciones a costa de la reducción de los salarios. Sin embargo el consumo sigue desplomado y por eso casi no se crea empleo. Y es que para la derecha, la susodicha competitividad es producir a bajo coste (como ocurre en países asiáticos), lo que se traduce en menores salarios o peores condiciones de trabajo (largas jornadas y despido barato), que ahorran dinero al empresario y así obtiene más beneficios.

   El Gobierno está controlando casi todos los salarios, pero no los precios. Quien tenga la suerte de tener trabajo se habrá percatado de que gana una media de 300 euros menos que hace un año y si va a hacer la compra, como es el caso de un servidor, le habrá llamado la atención la subida de alimentos tan básicos como las patatas, el aceite de oliva o la fruta. Ya sé que este Gobierno es un defensor a ultranza de la economía de libre mercado y nada partidario de la intervención estatal en ella, pero sería deseable que el mismo y la patronal llegaran a un acuerdo para tratar de frenar la tendencia alcista de los precios. O so pena de acabar con una inflación desbocada. Si miramos al pasado, en la segunda mitad de la década de los setenta había en España una elevada inflación que, no obstante, quedó muy por debajo de sus peores previsiones por la firma de los llamados Pactos de la Moncloa en 1977. Se ve que en esa época había más políticos con altura de miras y sentido de Estado. Eso es lo que necesitamos ahora.


   Por otra parte, hay unos salarios que no han bajado. Son los del sector bancario, que se ha subido los sueldos a una media de 50.000 euros anuales, unos 28.000 euros más que el salario medio español. Y ello después de ser uno de los mayores responsables de la deuda privada, de haber sido rescatado con dinero público por el Gobierno y a pesar de tener una conducta indignante por los desahucios y el escándalo de las llamadas participaciones preferentes. En cambio, los sueldos de profesores y sanitarios descienden. Y los más bajos son los de cocineros y camareros. En definitiva, con tanta subida de impuestos y bajada de sueldos a los trabajadores, con el aumento de precios y los numerosos recortes sociales, este Gobierno ha terminado de arruinar a la clase media, mientras el poder financiero y la antigua oligarquía franquista siguen viviendo como reyes. Cada vez son más ricos; y los pobres más pobres. Porque aunque algunos digan que no, la lucha de los de arriba contra los de abajo continúa. Y la seguirán ganando los de arriba mientras el pueblo no tome conciencia y no se una, tanto en la calle como en las urnas, para acabar con esta gran estafa.

Publicado en Heraldo de Soria el jueves 1 de agosto de 2013

jueves, 4 de julio de 2013

Él nunca lo haría

Desde hace unos cuantos años, se viene repitiendo la misma escena y la misma vieja historia al llegar la época estival: miles de perros son abandonados por sus dueños cuando éstos se van de vacaciones. Ya he visto tres o cuatro y no me mola nada. Y eso que todavía no ha llegado agosto, mes vacacional por excelencia.

   “Él nunca lo haría” es el lema de una acertada campaña publicitaria que desde su inicio ha pretendido concienciar a la sociedad de que es justo y necesario evitar esa situación. En dicha campaña, que seguramente recordarán, aparecía un perro abandonado en medio de una carretera. Es una imagen tétrica y patética, sin lugar a dudas. Pero es el reflejo de la realidad, ya que los perros abandonados suelen terminar sus días en el asfalto (son atropellados) o en las perreras. Ese suele ser su fatídico destino. O en el mejor de los casos, siguen el rastro de sus dueños gracias a  su instintivo y maravilloso olfato y se reencuentran con ellos tras kilómetros y kilómetros de distancia.

   Ciertamente, la imagen de un perro abandonado llega al alma de cualquier persona medianamente sensible. Desde aquí, pido respeto y cariño para los animales. Cuídenlos y quiéranlos. Los perros, en concreto, están haciendo un gran servicio a la sociedad. Así, hay perros guardianes en casas y empresas (cuyo territorio custodian como nadie), perros lazarillo que son la vista de los ciegos, perros policía que identifican a los cacos y que encuentran la droga oculta, perros que tiran con fuerza de trineos en zonas gélidas de la tierra (sirviendo de este modo como medio de transporte), etc. Y el calor proporcionado por el pelaje de éstos también ha salvado a seres humanos de la muerte por congelación. Y, además, muchos perros han dado la vida por sus dueños. En televisión vi el caso de un perro que, cuando se empezó a quemar la casa, golpeó con las patas la puerta de la habitación en la que se encontraban durmiendo sus dueños. Éstos pudieron salir de la casa en llamas, pero el perro, avisador, murió carbonizado. Además los perros también nos acompañan en la “hora final” y más allá de la muerte. No sé si conocerán el caso del perro que se tumba sobre la sepultura en la que está enterrado su dueño. El perro no se va del cementerio y al final se ha hecho amigo del enterrador, que le da de comer.


   Como vemos, estos ejemplos nos ilustran claramente que los perros representan valores de los que bastantes humanos carecen, como la lealtad, la bondad y la amistad. Sinceramente, creo que debemos mucho a los perros, que continuamente nos están dando lecciones de humanidad. Y como dice mi abuelo: “¡Hay que ver cómo son los animales, que tienen más sentimientos que muchas personas!”. Sí, es verdad, los perros jamás abandonan al hombre, ya que son el mejor amigo de éste. Aunque el hombre les “falle”, ellos siempre vuelven. Estos sí que son muy buenos “colegas”. Se entregan a sus dueños de manera desinteresada y les ofrecen compañía. Y dada la actual y creciente tendencia a la soledad del ser humano, esta compañía evita la misma y previene o mitiga depresiones. Con ello no quiero decir que puedan sustituir el amor de un ser humano; pero la verdad es que el simple hecho de acariciarlos relaja bastante (es muy beneficioso para el sistema nervioso y, además, previene enfermedades cardiovasculares). Y ello está demostrado científicamente.

   Por otra parte, y paralelamente al abandono de los perros, se produce otro hecho no menos criticable: en vacaciones, muchas familias internan a sus miembros ancianos en residencias -o incluso los abandonan en hospitales- por considerarlos un estorbo. Ellos nunca lo harían (tampoco abandonaron a sus hijos cuando éstos eran pequeños y se encontraban indefensos. Los padres tuvieron entonces instinto de protección).

   Para terminar diré que tanto el abandono de los perros como el de los ancianos son acciones que dejan mucho que desear y enseguida definen a quienes las llevan a la práctica. Suelen ser personas viles, despreciables, crueles, maquiavélicas, que no merecen crédito, y a las que su egoísmo debería conducirles a la más dura soledad, para que así tuvieran tiempo de reflexionar sobre la dirección de su vida (o la falta de ella). Y es que a estas alturas a las buenas personas nos sorprende la cantidad de mentes enfermas y  de podredumbre que hay en este mundo.

Publicado en Diario de Soria el martes 15 de julio de 1997


sábado, 8 de junio de 2013

Obsolescencia programada

Muchos de los productos que compramos están hechos para que duren un determinado tiempo. No es casualidad, por ejemplo, que los que tienen un periodo de garantía de 2 o 3 años suelan comenzar a dar fallos o se estropeen tras expirar el mismo. A menudo ocurre que hay artículos que no pueden repararse; y el arreglo de los pocos que lo tienen puede costar tanto como adquirirlos nuevos y no compensa, pues, su reparación. De esta forma los fabricantes obligan a comprar nuevos productos y aumentan sus beneficios. A la práctica de programar el fin de la vida útil de un producto se le denomina obsolescencia o caducidad programada y sobre todo se da mucho en aparatos electrónicos. Ello es un perjuicio tanto para la economía familiar como para el medio ambiente, pues supone un derroche de recursos que impide el desarrollo sostenible del planeta.

   El primer caso de obsolescencia programada fue el de la lámpara incandescente, presentada de forma oficial por Edison en el año 1879. Cuando empezó a venderse tenía una duración  de 1500 horas y años después, concretamente en 1924, había empresas que anunciaban bombillas que duraban 2500 horas. Actualmente una bombilla incandescente no supera las 1000 horas de vida (es decir, alrededor de un año de uso). Y esto, después de tantos años y con el progreso científico que ha habido, no tiene sentido. Y de hecho el empresario español Benito Muros ha inventado una bombilla que puede llegar a durar 80 años; y no sólo el Ministro de Industria no ha querido recibirle sino que está amenazado de muerte por negarse a aceptar una oferta económica, para que no saliera al mercado dicha bombilla.


  Tampoco es lógico que con todo lo que se avanzado tecnológicamente los electrodomésticos duren cada vez menos. Actualmente se hacen lavadoras y frigoríficos que en algunos casos no duran más de seis años y fabricándose sin obsolescencia programada podrían llegar a funcionar 60 años e incluso podrían repararse sin ningún problema. También las impresoras vienen programadas de fábrica para que se bloqueen al imprimir cierto número de copias, debido a un chip que los fabricantes les incorporan. Los teléfonos móviles, tan abundantes, suelen dar problemas a partir del segundo año de uso y se hacen para que duren cinco años como mucho. Y hay baterías de coche que mueren al año y medio de ser estrenadas. Las pilas podrían durar mucho más pero a sus fabricantes no les interesa. También podrían hacerse medias de nylon sin carreras (se hicieron el siglo pasado, pero como los fabricantes vieron que era un pésimo negocio para ellos dejaron de hacerlas).
     
   Los poderes económicos (grandes multinacionales, grandes fortunas y bancos) y políticos al servicio de los mismos han impuesto a la sociedad un modelo económico basado en el consumismo (comprar, tirar y comprar). Este modelo capitalista, alimentado por un bombardeo publicitario en los medios de comunicación, ha incrementado la concentración de capital en menos gente. A principios de la década de los ochenta el 20 por ciento de la población tenía el 80 por ciento de la riqueza y actualmente solamente el 8 por ciento de la población acapara más del 90 por ciento. A esta situación se ha llegado por un consumo basado en el crédito bancario. Los bancos han logrado tal poder que controlan hasta la deuda pública de países. España es un ejemplo de ello. Los políticos de los dos grandes partidos se pasan por el forro de los pantalones la democracia legislando a favor de la banca, cuya mala gestión está siendo pagada por los ciudadanos, mientras asfixian a impuestos a PYMES y autónomos. Dado que el modelo económico vigente es una fábrica de millones de parados, es necesaria una nueva economía basada en el desarrollo sostenible y en un consumo responsable (debemos dejar de comprar a base de financiación cosas que no necesitamos). La sociedad debería concienciarse de ello y la mejor forma de hacerlo es que a la hora de comprar se apueste por productos de calidad y larga duración -y sobre todo que puedan repararse, a un precio razonable- de pequeñas y medianas empresas locales y nacionales, que son las que crean la mayor parte del empleo en España.

Publicado en Heraldo de Soria el martes 11 de junio de 2013

sábado, 1 de junio de 2013

La influencia social de la televisión

Ya han pasado casi sesenta años desde el nacimiento de la televisión en España. Entonces los receptores eran carísimos y solamente unos pocos, los más pudientes, tenían un televisor en su casa. Actualmente casi todos los hogares españoles disponen no ya de un televisor, sino de varios, lo que también ha contribuido a separar a las familias. Además, la televisión es el medio de comunicación que más influye en la sociedad debido a su gran propaganda ideológica y a su abundante publicidad, subliminal en ocasiones. Por ello, es importante seleccionar los programas y analizar sus mensajes con un sentido crítico, ya que en personas que tienen un nivel cultural bajo y una escasa o nula capacidad de crítica les induce con facilidad a pensar y a vivir de una determinada manera, siendo proclives a convertirse en autómatas sometidos a la voluntad de los poderes políticos y económicos. Por ejemplo, el suplemento dominical de Heraldo de Soria del pasado 12 de mayo mostraba que algunos programas seducen a los jóvenes con fórmulas de éxito fácil y el culto a la imagen, fomentando el individualismo y el egocentrismo, lo que les convierte en “juguetes rotos” sin valores y sin sensibilidad por la realidad social.

   Por otra parte, la llegada de la televisión digital trajo más canales gratuitos y por lo tanto más programas. Aunque no más calidad. La cadena cultural por excelencia sigue siendo La 2, pero la ve poca gente. Y en general, tenemos una televisión que en lugar de formar culturalmente y entretener, distrae a la sociedad con larguísimos culebrones, con los llamados reality shows (cuyas elevadas audiencias también reflejan la gran cantidad de personas morbosas y cotillas que hay), con mucha crónica de sucesos para que la sociedad se consterne -y no reflexione- y partidos de fútbol (que tienen un poder de convocatoria muy superior a cualquier manifestación para reivindicar derechos) para que la gente no hable ni del paro ni de la corrupción y desvíe la atención de la nefasta política del Gobierno. Y por si todo esto fuera poco el presidente del mismo, en un gesto antidemocrático, comparece en un televisor de plasma para evitar ser preguntado por los periodistas. Aparte, otro aspecto de la programación que quiero comentar es que pocos debates merecen la pena y en mi opinión son muy necesarios porque del contraste de pareceres surge la luz. Sin embargo, el debate que no es a horas intempestivas está descompensado o es un diálogo de sordos o una discusión de patio de colegio en la que predomina el y tú más y se hace una ardiente defensa del bipartidismo. Y también me resulta insoportable  que tertulianos paniaguados intenten trasladar a la opinión pública ese optimismo gubernamental de que pronto estaremos mejor, cuando no hay datos objetivos que lo demuestren. Y es que me resulta imposible creer que haya personas con una visión tan distorsionada de la realidad.


   Antiguamente se decía que una persona con información es una persona con opinión. La televisión es sin duda el medio que más opinión crea. No obstante, es aconsejable no limitarse a un solo informativo si se quiere tener conocimiento de todas las noticias y de todas las caras de las mismas, pues a veces en las cadenas estatales y en algunas privadas no se emiten las opiniones contrarias a leyes gubernamentales. Por ello siempre es bueno contrastar la información y ver otros canales. Además hay noticieros que rezuman sensacionalismo; o que narran las noticias sin orden y jerarquía, entremezcladas con hechos irrelevantes o anecdóticos. O incluso comienzan hablando del tiempo sin que haya una emergencia climática (una inundación, un huracán, un tornado, etc.). Y al final el espectador inteligente tiene la impresión de que se le han contado pocas cosas interesantes. También he notado que en informativos de cadenas públicas la actualidad internacional copa demasiado tiempo en detrimento de las noticias nacionales, que interesan bastante porque nos afectan más. Y es que seguramente los gobernantes quieren que pensemos continuamente que en otros lugares se vive mucho peor que en España. Con la que está cayendo aquí.

Publicado en Heraldo de Soria el martes 28 de mayo de 2013

viernes, 10 de mayo de 2013

Hacia una educación elitista

La reciente huelga general en el ámbito de la Educación ha puesto de manifiesto la indignación de bastantes padres, alumnos y profesores, todos unidos una vez más para protestar contra una reforma educativa cargada de ideología y que supone un retroceso de más de 40 años, llevándonos en un DeLorean a tiempos precedentes a la Ley General de Educación del año 1970. El presidente del Gobierno dijo en campaña electoral que no recortaría en Sanidad y en Educación, pero estamos viendo que no es así. Desde el Gobierno también nos dicen que no hay dinero y que no hay alternativa a su política económica, nefasta en mi opinión. Sin embargo el mismo ha preferido premiar a las mayores culpables de la crisis, las entidades financieras, rescatándolas con dinero público. Es una gran injusticia. Y además, si no hubiese políticos que roban ni grandes fortunas que defraudan tanto y hubiera una política fiscal más justa, no haría falta recortar en servicios públicos esenciales.

   La derecha no cree en lo público y si puede se lo carga privatizándolo, para hacer negocio con ello. Actualmente se excusa en la crisis para imponer esa política. Considera la educación como un gasto en lugar de verla como una inversión de futuro para el país. Qué distinta es la política finlandesa, que destina gran cantidad de dinero público a Educación y de esta forma ha conseguido ser uno de los países más avanzados del mundo, con un desarrollo basado en las nuevas tecnologías. Pero aquí el Gobierno del PP encima ha reducido las partidas destinadas al desarrollo y a la investigación y eso favorece el que España siga siendo un país cuya economía se basa mucho en el turismo y en la hostelería y no se potencie el campo científico. Y nos hace falta ser más competitivos y eso se logra innovando y exportando más productos y consiguiendo que los más preparados no se marchen fuera a trabajar porque aquí o no se les valora o no encuentran empleo de lo que han estudiado.


    Por otra parte, la reforma educativa del PP está impregnada de ideología. La subida de tasas, con un aumento escandaloso del coste de las matrículas universitarias, y la reducción de becas lo corroboran, ya que estas medidas dificultan cuando no impiden la realización de unos estudios superiores a muchos hijos de trabajadores. En el futuro muchos de éstos tendrán que conformarse con un trabajo precario. Vamos camino de que solamente estudie quien pueda pagar, como antiguamente ocurría, y eso es contrario a la igualdad de oportunidades. Y es que durante siglos la derecha ha hecho de España su cortijo y ahora no soporta que hijos de obreros accedan a puestos de dirección después de haberse formado en institutos y universidades públicas. Recordemos que hasta hace no mucho eran únicamente los hijos de los ricos los que accedían a esos puestos, bastantes veces al margen de sus méritos intelectuales o aunque no estuvieran capacitados para desempeñarlos. En definitiva, la derecha no soporta perder unos privilegios que le vienen de cuna; y como necesita esclavos para alimentar su insaciable codicia, hace leyes educativas que propician un nivel cultural y académico mínimo a las ya depauperadas clases media y baja, para así perpetuarse en el poder generación tras generación.


Publicado en Heraldo de Soria el sábado 11 de mayo de 2013

miércoles, 1 de mayo de 2013

Brillar con luz propia

La envidia es un sentimiento que siempre ha estado presente desde los orígenes de la humanidad. Casi todo el mundo conoce la historia de los hermanos Caín y Abel. Según ésta, el primero mató al segundo por envidia, por no soportar que fuera más inteligente y mejor persona que él. La envidia es una rémora que impide evolucionar a individuos y por extensión a la sociedad en la que viven. En España, por ejemplo, la envidia es una plaga. Y en una ciudad con tan pocos habitantes como Soria impresiona la cantidad de gente envidiosa que hay.

    El deseo tan extendido de que al otro no le vaya bien o incluso peor es síntoma de una sociedad mentalmente enferma. La envidia es un mal que hace sufrir tanto a los propios envidiosos como a sus víctimas y va muy ligada al odio, pues el envidioso desea dañar. Detrás de una persona envidiosa hay una persona inmadura, con carencias o frustrada, que busca destruir a la persona que envidia. En lugar de luchar por sus anhelos y por sus sueños y de esforzarse por desarrollar sus aptitudes, pierde el tiempo intentando fastidiar y hundir a otros, recurriendo a la venganza, a las ofensas y a la difamación. Un envidioso también busca que su víctima pierda el respeto y la admiración de la gente y puede intentar crear una ignominia a la persona que envidia, inventándose una historia de ésta, para que sea rechazada por la sociedad.


   Por otra parte, las personas narcisistas (que son egocéntricas y que buscan “ser más” que los demás y mejores en todo) suelen pensar que la gente les tiene envidia. Y por ello hay muchas personas que se sienten angustiadas por los logros y la felicidad de otros. Pero las mismas deberían reflexionar y no ver sólo lo que los demás han conseguido, sino cómo han llegado a lograrlo. Por ejemplo, hay gente que sólo está de fiesta en fiesta mientras otra está estudiando o trabajando con mucho tesón. Es decir que hay personas que no se esfuerzan nada y cuando otras triunfan en la vida les produce rabia. En definitiva, cuanto más narcisista es una persona y cuanto más insatisfecha se siente con su vida, más envidiará a la gente que tenga lo que a ella le falta. Aparte, una de las peores envidias es la económica porque desata el consumismo sin freno. Desgraciadamente, vivimos en una sociedad en la que bastantes individuos sin valores sólo dan importancia al dinero y a lo material, aspirando únicamente a ser los más ricos del cementerio y a tener mejor coche o casa que otros.

   No quiero terminar sin mencionar la fábula de la serpiente y la luciérnaga. En ella la serpiente quería comerse a la luciérnaga, sin que ésta perteneciera a su cadena alimentaria; simplemente porque no soportaba verla brillar con luz propia. Moraleja: si nos encontramos con personas que van detrás de nosotros para lastimarnos (aunque no les hayamos hecho nada ni estemos en su camino) ignorémoslas y sigamos caminando hacia delante, pues todos tenemos derecho a brillar, aunque eso moleste a quienes sólo pueden arrastrarse. Vivamos nuestra vida y dejemos a los demás vivir la suya.

Publicado en Heraldo de Soria el sábado 4 de mayo de 2013

jueves, 11 de abril de 2013

La vivienda es un derecho

La euforia inicial por la tramitación en el Congreso de la Iniciativa Legislativa Popular (un mecanismo de democracia participativa) para frenar los desahucios se va desvaneciendo con el paso del tiempo, pues el Gobierno no contempla ni la dación en pago, ni la paralización de los desahucios en ejecución ni el alquiler social. Y eso que se trata de una ley de mínimos que pondría fin al sufrimiento de muchas personas, las cuales no pueden hacer frente a la hipoteca fundamentalmente porque han perdido su empleo.

   El Partido Popular, que gobierna en casi todas las comunidades, haría honor a su nombre por primera vez aprobando un decreto ley que pusiera fin a este drama inmediatamente, como ya ha hecho el parlamento andaluz aprobando la expropiación de pisos a los bancos. Sin embargo los diputados reciben presiones de la banca para que no se apruebe la susodicha iniciativa, con lo que me temo que la ley que apruebe el Gobierno sea un parche que no acabe con el problema de raíz y permita a los bancos seguir especulando con la vivienda. Y ello seguirá provocando el incumplimiento del artículo 47 de la Constitución española, el cual dice que los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo el derecho a una vivienda digna, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. Pero nada de esto ha ocurrido, sobre todo en la década pasada (en pleno boom inmobiliario) en la que cualquier terreno urbanizable a las puertas de un ayuntamiento duraba menos que un caramelo a las puertas de un colegio. Los terrenos, pues, pronto caían en manos de especuladores y ello encareció los precios de la vivienda muchísimo. Y luego los bancos, con el beneplácito de los gobiernos de turno, se encargaron de endeudar (de por vida en bastantes casos) a muchos ciudadanos, que tienen que pasar un calvario para hacer efectivo el derecho a la vivienda.

Afectados por las hipotecas se manifiestan por el derecho a la vivienda
   
    Por otra parte, se da la contradicción de que se está echando a gente de sus casas (por una deuda ínfima a veces) cuando miles de viviendas están vacías. Unas casas que se quedan los bancos y que en algunos casos los mismos no pagan ni la comunidad de propietarios ni el impuesto de bienes inmuebles de aquellas. Y además la reciente sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha puesto de manifiesto la ilegalidad de las prácticas abusivas de los bancos españoles. Tantos ministros con la carrera de Derecho y tuvo que ser un ciudadano, con la ayuda de un abogado, el que se interesó por la legislación europea y propició la mencionada sentencia. La ley hipotecaria española es vieja, anacrónica e injusta. Mantener vigente esta ley del año catapún permite que los bancos se sigan lucrando a costa del sufrimiento de la gente (hay hasta vidas en juego) y eso es algo inmoral. Porque por encima de la ley está la dignidad de las personas.

    Antes de terminar también quiero comentar que me parece mal que determinados miembros del Gobierno intenten criminalizar a la plataforma antidesahucios, vinculándola con el terrorismo, con el fin de desacreditar ante la opinión pública su gran labor. Pero no lo van a conseguir, ya que cada vez son más los ciudadanos que están hartos de que no se les escuche; y dado que los cauces legales no parece que vayan a poner fin al drama de los desahucios grupos de personas deciden presionar a diputados del PP realizando los llamados escraches, los cuales mientras no sean violentos me parecen bien. Por cierto, para violencia social y económica la que ejercen los gobiernos manteniendo leyes injustas que únicamente benefician a los poderosos y son la causa de que numerosas personas sean echadas a la calle (incluso niños, discapacitados, enfermos, etc.), recibiendo a veces porrazos de la Policía o siendo arrastradas por la misma. Son esas personas las verdaderas víctimas y no los diputados del PP, que se ve que no quieren la igualdad de todos los seres humanos.


Publicado en Heraldo de Soria el sábado 13 de abril de 2013

lunes, 1 de abril de 2013

El poder de Internet

La llamada red de redes, Internet, es una tecnología puntera cuya influencia social es cada vez mayor al estar presente en casi todos los ámbitos de la vida cotidiana. Millones de teléfonos móviles y ordenadores entrelazados conforman la telaraña de dicha red. Vivimos en la era de Internet, con sus muchas ventajas y varios inconvenientes, pues tengamos en cuenta que la red es una ventana abierta al mundo por la que pueden entrar tanto cosas buenas como malas. Puede entrar contacto con los amigos, información, cultura, ocio y también virus, estafas, acosos, etc. Por ello, para navegar más seguros por la red es fundamental usar un buen antivirus y ser prudentes.

   En primer lugar, Internet es una potente herramienta de comunicación, que permite relacionarnos con personas de cualquier parte del mundo a un precio asequible (o incluso gratis en puntos WiFi y algunos ordenadores públicos) a través de programas de mensajería instantánea, chats, correos electrónicos, foros de debate, blogs, redes sociales, etc. Es importante señalar que si no queremos acabar dolidos hay que tener cuidado cuando uno debate o conversa con personas desconocidas que escudándose en el anonimato -aunque en realidad no exista tal- muestran una gran intolerancia, llegando a faltar al respeto insultando en chats, foros de opinión, etc. Además de la misma forma que por la calle no damos nuestros datos personales a desconocidos, también debemos ser cautelosos en la red en este sentido. Y máxime cuando se trata de niños y adolescentes, que son más vulnerables. Por eso los padres deben advertir a sus hijos de los riesgos que corren en la red, enseñándoles sobre todo a ser precavidos cuando se relacionen con personas desconocidas.

    En segundo lugar, Internet es una herramienta que nos proporciona mucha información y ha supuesto una revolución en la forma de comunicar y de hacer periodismo. Ya es raro encontrar un periódico que no tenga una página Web o no esté presente en las redes sociales, en las que las noticias vuelan. Y de hecho las tiradas de los periódicos se han reducido con el periodismo digital. Incluso hay diarios que ya sólo cuentan con la edición digital.


    En tercer lugar, Internet también es un instrumento muy valioso para las personas autodidactas. Gracias a la red pueden ampliar sus conocimientos y, en definitiva, su cultura, pues en ella hay libros, diccionarios, enciclopedias, etc. También por Internet se puede encontrar más fácilmente ese libro, disco o película que tanto nos gusta.

    Por otra parte, Internet tiene un gran poder económico, que va en aumento. Es un medio muy utilizado por las empresas para anunciar sus productos (de hecho es donde más gastan en publicidad después de la televisión) o para darse a conocer y aumentar las ventas mediante la creación de una página Web. Además en Internet hay varias webs que permiten a emprendedores presentar sus proyectos y buscar financiación, con lo cual la red es una ayuda para el autoempleo. Y también hay páginas que muestran las ofertas de empleo existentes por cuenta ajena, por lo que facilita buscar trabajo.

    Y finalmente, puede afirmarse que el mayor poder de Internet es el de la comunidad. Internet conecta a gente con intereses comunes y facilita la creación de grupos de personas, que se unen para defender sus intereses o sus derechos, para dar voz a una injusticia o para convocar una manifestación. De ahí que un medio tan libre como Internet moleste tanto a muchos gobiernos y éstos busquen su censura, ya que la red es una poderosa arma contra la opacidad de los mismos y concretamente gracias a las redes sociales se han llegado a tumbar dictaduras.

Publicado en Heraldo de Soria el martes 2 de abril de 2013

viernes, 1 de marzo de 2013

Los beneficios del reciclaje

Aunque siempre hay personas que no están dispuestas a colaborar en todo aquello que supone un avance para la colectividad, afortunadamente la mayor parte de la gente está concienciada de la importancia que tiene reciclar los residuos generados. Separar éstos correctamente conlleva poco esfuerzo y sin embargo tiene notables beneficios no sólo para el medio ambiente, que es lo más importante, sino también para la economía y en definitiva para toda la sociedad. Reciclar propicia un consumo más responsable y le da otra vida a productos que de otra forma acabarían antes en vertederos, los cuales por cierto ya están bastante saturados. Reciclar también genera empleo y deja un medio ambiente más saludable a las futuras generaciones. No es, por lo tanto, una cuestión baladí.

   En cuanto a los beneficios que reciclar tiene para el medio ambiente el más importante es que contribuye a la ralentización e incluso freno del cambio climático.  El reciclado reduce las emisiones de gases como el dióxido de carbono (que es el principal causante del efecto invernadero) y de metano (generado por los residuos de los vertederos). No obstante la extracción de éste último en los vertederos, con el fin de producir electricidad, va en aumento. Por otra parte reciclar plástico es muy importante porque reduce la necesidad de extraer petróleo, una materia prima contaminante y cara. Por ejemplo, con el reciclado de 40 botellas de plástico, de las típicas de agua mineral, puede hacerse un forro polar. Y con 80 latas (que están hechas de aluminio y/o acero) puede crearse una llanta de coche. En cuanto al reciclaje del papel y de cartón decir que disminuye la tala de árboles y con ello se evita la deforestación masiva de los bosques. Además la fabricación de papel y de cartón tiene un gran impacto en el medio ambiente y su reciclaje reduce en un 74% la contaminación del aire y en un 35% la del agua. También es fundamental el reciclaje de vidrio porque evita residuos, ahorra materias primas y energía, y además disminuye la contaminación del aire. Por ejemplo, el reciclaje de 3.000 botellas de vidrio evita 1.000 kilos de basura, ahorra más de una tonelada de materias primas y se reduce la contaminación del aire en un 20%. Y con el reciclado de tan sólo cuatro botellas de vidrio se ahorra la electricidad que necesita un frigorífico para estar funcionando durante un día. Aparte, otro de los residuos que puede ser tratado en plantas de reciclaje es la basura orgánica (restos de alimentos). Con ella puede elaborarse compostaje para ser usado como abono en la agricultura y en jardinería.


   Por otra parte, las plantas de reciclaje son "minas de oro", ya que obtienen pingües beneficios mediante la venta a empresas de los residuos tratados y recuperados en ellas. No parece lógico, pues, que a los ciudadanos se nos siga cobrando una tasa de recogida de residuos cuando estamos generando tanta riqueza con el reciclado de los mismos. Y además cuanto más se recicla, más empleo se crea. De ahí que el reciclaje fomente el desarrollo, tanto en el ámbito local como en Europa, pues según Helmut Maurer -representante de la Dirección General de Medio Ambiente de la Comisión Europea- "el reciclaje de plástico creará 160.000 empleos en Europa hasta 2020 si se consigue el objetivo de una tasa de reciclado del 70% en ese plazo". Por ejemplo, la avanzada planta de reciclaje de Soria, que cuenta con tecnología alemana, cumple sobradamente esa expectativa, pues ya recicla más del 90% del plástico. Según leí en Heraldo de Soria el pasado 19 de febrero el reciclaje de envases y vidrio aumenta, mientras que debido a la crisis el de cartón ha disminuido (ya que las ventas de los comercios se han reducido) y el de basura orgánica también es inferior por un menor consumo de alimentos en los hogares (despensas y frigoríficos están más vacíos). Se compra menos, lo básico. Y es que los residuos que una sociedad genera reflejan tanto su poder adquisitivo como sus hábitos. Por ejemplo, en España cada ciudadano consume de media más de 200 bolsas de plástico al año, por lo que es muy importante reutilizarlas (sobre todo cuando se va a la compra) y reciclarlas con el fin de evitar su enorme impacto medioambiental. Actualmente sólo se recicla como mucho un 15% de ellas y las que no acaban en el contenedor amarillo pueden tardar hasta 400 años en degradarse.

Publicado en Heraldo de Soria el martes 5 de marzo de 2013

martes, 5 de febrero de 2013

La desesperación de los parados

Las cifras del paro no dejan de aumentar. El pasado mes de enero el paro subió en más de 132.000 personas, una cantidad alarmante, y más teniendo en cuenta todo el empleo que ya se ha destruido en los años anteriores de la crisis. Ya hay más de seis millones de parados, aunque las estadísticas oficiales no lo reflejen (hay personas que no están apuntadas en las oficinas de “empleo” y las que realizan cursos de formación no cuentan para el cómputo). La falta de trabajo en España también está condenando al exilio a bastantes personas, sobre todo jóvenes muy preparados (arquitectos, médicos, científicos, etc.), con lo que perdemos un enorme potencial en desarrollo e investigación.

   Detrás de esas intolerables cifras hay dramas personales y familiares. Para el sistema capitalista, profundamente deshumanizado, sin sentimientos, son solamente números. Las políticas liberales -que dejan la economía desregulada- la corrupción y una política fiscal injusta son las responsables de llevar a cada vez más personas a la pobreza, a la miseria y a una ruina moral. Estamos en un sálvese quien pueda. En la calle se respira miedo, desesperanza, incertidumbre e indignación. El no poder hacer frente a las facturas e incluso a una necesidad tan básica como es el comer -en definitiva, el no poder vivir con dignidad- ha hecho que la ansiedad crezca y además estamos viendo cómo los desahucios han provocado que los suicidios aumenten, siendo éstos ya la primera causa de muerte no natural en nuestro país.

   
   Por otra parte, más de dos millones de personas desempleadas ya no reciben ningún tipo de subsidio o ayuda. Las hay que tienen el apoyo de su familia. Otras trabajan en la economía sumergida. Bastantes acuden a comedores sociales, cada vez más abarrotados, o reciben comida de organizaciones no gubernamentales. Aunque sin duda los casos más graves son los de la gente que busca comida en los contenedores de la basura. Y es que para cada vez más personas cada día se limita a una lucha por sobrevivir. Ello es consecuencia de una política que ha reducido el Estado a la mínima expresión, mediante una severa austeridad que ha recortado el gasto público enormemente. El aumento de la presión fiscal a la clase trabajadora para recaudar más e intentar cumplir así el objetivo de déficit fijado por la Unión Europea ha paralizado el consumo y la inversión. Las exportaciones han aumentado, pero lo han hecho a costa de una reducción de los salarios. Sin embargo, las economías más prósperas siempre han sido las de países cuyos trabajadores tienen buenos salarios, pues las empresas venden mejor sus productos. Aunque el comercio exterior aumenta en España, probablemente no compensará la caída del consumo interno; y de no ser por el turismo seguramente el país habría quebrado ya.

    Es menester cambiar la política económica para que no haya personas abocadas a la marginación y condenadas al ostracismo. Y son muchas ya las que han sido abandonadas a su suerte. Es necesaria una política que estimule la creación de empleo y que reparta el trabajo. Todas las anteriores reformas laborales han sido inútiles, sólo han servido para conculcar derechos de los trabajadores y no han hecho disminuir las cifras del paro porque no han generado actividad económica. Para ello, hay que hacer llegar el crédito a las pequeñas y medianas empresas y a las familias con la creación de una Banca Pública. Las primeras para que puedan contratar y las segundas para que puedan consumir más. Por otra parte, el Gobierno debe favorecer la creación de tejido industrial en suelo público. Y para repartir el trabajo es fundamental suprimir las horas extraordinarias. Porque únicamente saldremos de la crisis de una forma justa y eficaz con medidas sociales basadas en el reparto del trabajo y de la riqueza.

Publicado en Heraldo de Soria el miércoles 6 de febrero de 2013

domingo, 27 de enero de 2013

Ladrones de traje y corbata

La corrupción en España se está convirtiendo en una epidemia. Y es que casi a diario la opinión pública tiene conocimiento de un nuevo caso por los medios de comunicación. Antes de la crisis también había corrupción; pero una parte muy importante de la sociedad no sólo no la rechazaba, sino que incluso había muchas personas que la justificaban diciendo que si ellas estuvieran en puestos de poder harían lo mismo. Pero ahora las difíciles circunstancias económicas por las que atraviesan cada vez más personas, ya sea porque están en paro o porque se han visto afectadas en primera persona por la susodicha corrupción (como el pufo de Bankia o la estafa de las preferentes), han provocado una mayor sensibilización social hacia ella.


   Los casos más graves de corrupción se están produciendo, como es lógico, en los ámbitos de mayor poder económico, como son el mundo empresarial (de hecho uno de los mayores fraudes fiscales procede de grandes corporaciones), el financiero y el político (entre los que hay connivencia). Pero son sobre todo los dos últimos los que suscitan mayor preocupación entre los ciudadanos ya que el dinero que “desaparece” es público. Y robar en la empresa privada es grave pero robar el dinero de todos lo es aún más. La corrupción también salpica fuertemente al partido del Gobierno conservador y deja por los suelos su ya escasa credibilidad. Aunque los incesantes casos de corrupción no sólo desprestigian la actividad política sino que también ponen en tela de juicio todavía más a un sistema “democrático” ya viciado de origen. Hay una característica común en todos esos casos y es que todas las personas imputadas en ellos suelen vestir con traje y corbata, intentando transmitir a la sociedad una imagen de seriedad y pulcritud. Sin embargo, no porque una persona vista así es más respetable o creíble pues como dijo el genial Chaplin el valor de un ser humano no se mide por su ropa o por los bienes que posee, sino por su nobleza. Es necesario cambiar el pensamiento capitalista dominante “tanto tienes, tanto vales” por el humanista “tanto eres, tanto vales”.

   Los mayores ladrones y “buitres” de este país van, pues, trajeados. Mientras las cárceles se llenan de gente pobre que no sabe cómo se hace el nudo de la corbata, hay ricos codiciosos robando con elegancia. Éstos, de llegar a enfrentarse a la Justicia, tienen buenos abogados (que incluso demoran los procedimientos judiciales para que los delitos prescriban) y suelen acabar impunes. Además de no devolver lo que han robado no suelen pisar la cárcel pues tienen dinero de sobra para pagar las fianzas que se les imponen y seguir viviendo rodeados de grandes lujos. Aparte, la corrupción es un lastre que nos impide superar la crisis. Los políticos, que son los encargados de legislar, deberían endurecer las penas en los delitos de corrupción y el indulto debería dejar de ser prerrogativa del Gobierno. Así lo está exigiendo la mayoría de la población. Pero mucho me temo que no lo harán porque hay bastantes corruptos entre ellos. Sería algo de justicia social y máxime en un contexto de crisis económica. También hay corruptos y poderosos que se llevan un montón de dinero a lugares donde no pagan impuestos y son unos de los mayores responsables del empobrecimiento del país. Y pienso que en lugar de recortar cerrando centros sanitarios los gobiernos deberían acabar con esos paraísos fiscales.

Publicado en Heraldo de Soria el martes 29 de enero de 2013