miércoles, 19 de octubre de 2011

Nuestros colegas los inmigrantes

Hace tan sólo una década no imaginaba que España iba a ser un país tan plural como ahora. En cuatro décadas hemos pasado de ser un país de emigrantes a ser un país de acogida. Y es que cada vez convivimos más culturas en el mismo espacio, debido a una creciente inmigración. Se calcula que en el 2025 la cuarta parte de la población española será inmigrante, con todos los cambios culturales y sociales que ello va a traer consigo. La llegada de inmigrantes a nuestro país ha supuesto un beneficio claro para la economía, pues éstos trabajan en sectores que demandan una gran mano de obra: Hay muchos inmigrantes que limpian nuestros portales, que barren las calles, que construyen los pisos, que cuidan a los más pequeños, etc. Trabajos que muchos españoles no quieren realizar por ser más duros, por estar insuficientemente pagados o por estar peor vistos. Y tengamos en cuenta también que gracias a ellos muchos españoles cobran la pensión de jubilación. Hasta hace pocos años el descenso de la natalidad en España y el envejecimiento de una parte importante de su población las hacían peligrar, incluso estando “garantizadas” por ley.

    También la escuela pública se ha visto beneficiada por los inmigrantes, cuyos colegios de la región han ganado alumnos desde 1987. En algunos hay hasta chavales de más de cuarenta nacionalidades diferentes. Tengamos presente que la escuela pública siempre ha sido garantía de pluralidad, pero ahora más que nunca. La educación en valores en el seno familiar (no olvidemos que la familia es la base de la sociedad) y la sana convivencia en los “coles” forjará en el futuro personas tolerantes, sin prejuicios y con mentes abiertas, que no tendrán temor a relacionarse con personas de otros lugares. Además de esta forma se evitará que se creen los guetos que ahora existen en algunos barrios de grandes ciudades. Yo he tenido la suerte de tener colegas inmigrantes en el trabajo y he aprendido mucho acerca de su cultura y su gastronomía. Y tengo amigos inmigrantes de diferentes países y me he dado cuenta de que aunque tengan un color de la piel diferente, una cultura distinta, otra religión, otro idioma, etc., hay un corazón lleno de sentimientos que espera ser amado y comprendido y una mente con unas inquietudes y unos sueños similares a los míos: un trabajo, una vivienda, una pareja, unos colegas, etc.

   Los recursos se han movido del Sur hacia el Norte y las personas lo están haciendo también. Es comprensible: durante muchos años países occidentales que hoy gozan de bastante desarrollo han conseguido el mismo esquilmando los recursos de los países pobres. Y por otra parte bastantes países del origen de la inmigración están gobernados por gobiernos corruptos o regidos por monarcas que acaparan mucha riqueza, mientras el pueblo está a dos velas. Ante esta situación muchas personas deciden marcharse de ellos aun a costa de jugarse la vida. España es la principal vía de entrada de inmigrantes africanos. Casi a diario vemos por televisión las dramáticas imágenes de su llegada. Si pensamos con el corazón que vengan y se queden todos, pero si lo hacemos con la cabeza sabemos que eso no puede ser; que sólo los que tengan documentación y puedan trabajar aquí, con los mismos derechos y deberes que nosotros, se podrán quedar. Porque si viven aquí y no consiguen un trabajo (o tienen uno precario) ello les podría empujar a la delincuencia, pero no por el hecho se ser inmigrantes, sino por el de ser pobres. La solución al drama de la inmigración irregular llegará erradicando la pobreza de los países de origen. Una buena forma de empezar a hacerlo es que los gobiernos occidentales perdonen la deuda externa de esos países, como ya ha hecho el gobierno español con Senegal.

Publicado en Heraldo de Soria el martes 17 de octubre de 2006

domingo, 9 de octubre de 2011

Las drogas y su legalización

Las drogas existen desde tiempos muy lejanos. Incluso hay pruebas de su existencia en la Prehistoria. Han formado parte de rituales; y también el ser humano las ha venido utilizando con fines medicinales y recreativos. Estoy a favor de su legalización únicamente con fines terapéuticos, con un control médico. Eso sí, pienso que deben ser la última opción, en casos en los que peligre la vida o para paliar fuertes dolores (sobre todo de pacientes que están agonizando). Cuanto menos entren en el cuerpo mejor, pues modifican el equilibrio al que éste tiende por naturaleza e intoxican la sangre. Por eso soy partidario de la Medicina Natural, porque no es agresiva para el cuerpo y además es preventiva y curativa al mismo tiempo.
 
   Las drogas son sustancias neutras en principio. Lo que las convierte en buenas o malas, en mi opinión, es el uso que se les da (terapéutico o no). Como decía, defiendo una legalización sólo con fines medicinales, ya que la experiencia demuestra que cuando una droga es legalizada con fines recreativos los delitos asociados a su tráfico ilegal se reducen notablemente pero sin embargo su consumo suele aumentar bastante –por lo que se generan más adictos-. Y como ejemplo tenemos las principales drogas legales. En España hay más de tres millones de adictos al alcohol y más de doce al tabaco. Ninguna droga ilegal tiene tantos adictos. En Holanda el cannabis es legal y hubo que reducir en los “coffee shops” la cantidad permitida por persona y día de 25 gramos a 5. Y es que uno de los mayores inconvenientes de legalizar una droga con fines recreativos es que con el tiempo se integra de una manera habitual en la cultura e incluso mucha gente deja de verla como tal, llegando a minimizar sus riesgos. Es decir, consumir drogas se acaba viendo como algo normal; cuando en realidad lo lógico es no tomarlas para mantenerse sano ni son necesarias para pasarlo bien. A mí por ejemplo me han considerado raro más de una vez por no hacer lo que la mayoría, que es beber alcohol. Y que algo sea realizado por muchas personas no quiere decir que sea lo correcto y mucho menos el camino a seguir.


  Cada cultura tiene sus drogas legales o aceptadas y sus drogas proscritas. Pero hay dos cuyo consumo está extendido en casi todo el mundo y no tienen ningún valor medicinal. Me refiero a dos tóxicos como el alcohol y el tabaco, que están causando en la sociedad mayores perjuicios que otras drogas ilegales. El consumo de estas drogas (incluso cada una de ellas por separado) ya ha provocado en el mundo más muertes que todas las guerras juntas. Pero a pesar de ello todavía hay personas que piden la legalización de más drogas con fines recreativos. Pienso que ello provocaría en la sociedad una degeneración física y mental todavía mayor, con el consiguiente aumento del gasto público en sanidad (y por lo tanto de impuestos) para tratar tanta enfermedad (cánceres y trastornos psiquiátricos sobre todo).

   Hoy la sociedad está más informada que hace años de los riesgos que conlleva el consumo de drogas. Pero sin embargo éste sigue siendo alto, sobre todo entre la gente joven. Por eso es muy importante que los padres hablen con sus hijos del tema a edades tempranas (a los 9 o 10 años) y no esperar a dialogar con ellos cuando se enteren de que hacen botellón o lleguen borrachos a casa. También es importante que los padres den ejemplo a sus hijos no fumando y no bebiendo. En general, desde muy pequeños los niños ven que el alcohol se consume en celebraciones familiares y por eso cuando llegan a la adolescencia muchos lo asocian a diversión y fiesta. La educación es fundamental para prevenir riesgos y adicciones. En el instituto también suele hablarse de drogas, pero pienso que lo primero es la educación en casa. Es importante que nadie ignore los peligros que le amenazan. Conociendo a fondo los riesgos que conlleva tomar drogas es más fácil que una persona las rechace voluntariamente cuando le sean ofrecidas éstas. Si aun así decide consumirlas, luego debería ser responsable y asumir el coste (al menos una parte) del tratamiento de la enfermedad o enfermedades que su ingesta continuada le provocase. Porque las drogas a medio o largo plazo acaban dañando la salud (si antes una sobredosis no acaba con la vida, claro). Aparte, la mayoría de las drogas producen sensaciones de euforia y/o placer al ser consumidas. Pero de nada sirve un estímulo inicial si el mismo termina en una depresión y se acaba peor que antes de tomar la sustancia. Las sensaciones placenteras llevan a muchas personas a repetir el consumo, con el riesgo de adicción que ello conlleva. Se sabe que las principales causas de adicción a las  drogas son la evasión de problemas y sobre todo el deseo de gozar.

Publicado en Heraldo de Soria el jueves 17 de noviembre de 2011 (1ª parte) y el miércoles 7 de diciembre (2ª parte)

martes, 27 de septiembre de 2011

Presente y futuro de la energía nuclear

Debido al avance tecnológico los países desarrollados cada vez consumen más energía y por eso la energía nuclear es imprescindible de momento. Dicha energía ofrece un gran rendimiento en comparación con el carbón, el gas y el petróleo, y no nos hace tan dependientes de los países que poseen estos dos últimos.
  
   Las centrales térmicas convencionales, basadas en la combustión de fósiles como el carbón, el gas natural y el fuel-oil, son más contaminantes que las centrales nucleares porque expulsan a la atmósfera dióxido de carbono, el principal causante del calentamiento global. Los residuos radiactivos tienen la ventaja de que se localizan puntualmente y no se esparcen a la atmósfera como los de las centrales térmicas convencionales. Para los residuos procedentes de las centrales nucleares, que duran miles de años, hay indicios de una tecnología de eliminación por transmutación. Se trata de un proceso de fisión mantenido con el bombardeo de trillones de protones por segundo hasta lograr la reacción nuclear continua que quemaría la parte más activa de los residuos. Actualmente, los residuos nucleares son almacenados en cápsulas y éstas son introducidas en tubos metálicos, rodeados de unas paredes de hormigón armado para tratar de impedir al máximo que la radiactividad salga fuera. Dentro de 30 años será posible la fusión nuclear y tendremos una energía totalmente limpia y segura.

  
   Aparte, en España hay un gran desconocimiento de la energía nuclear en general y de ahí viene el rechazo por una parte importante de la población. Nuestro país ha venido importando electricidad a Francia hasta hace dos años, ahora insólitamente España se la exporta pero aún le paga bastante por guardar una parte de los residuos nucleares. Además es absurdo aducir motivos de seguridad para cerrar las centrales nucleares en España pues los franceses tienen más de 50 y de ocurrir un accidente (que es improbable, ya que las centrales nucleares cuentan con muy buenas medidas de seguridad en general) nos repercutiría casi tanto como si las tuviéramos aquí.
   
   Si queremos depender menos energéticamente del gas argelino y del petróleo ruso, mexicano, venezolano y pérsico (Irán, Iraq, Arabia Saudí) hace falta un cambio de mentalidad en nuestro país y especialmente de los gobernantes, que gravan con enormes impuestos el combustible y por eso se resisten a prescindir del crudo. Finalmente, decir que en España además se derrocha mucha electricidad y toda la sociedad debería concienciarse de la importancia que tiene gastar menos luz. Que empiecen dando ejemplo los ayuntamientos, que en fiestas -y sobre todo en Navidad-, llenan calles (e incluso árboles) de muchas bombillas de colores. 

Publicado en Heraldo de Soria el miércoles 26 de octubre de 2011

martes, 20 de septiembre de 2011

Las energías renovables, complementarias

Reconozco que la energía nuclear no es la solución pero a día de hoy sin ella no hay solución. Ésta ha sido clave para el progreso de muchos países por su alto rendimiento, que gracias a ella han llegado a desarrollarse de una forma óptima, contribuyendo a una mejora en la calidad de vida de los ciudadanos. Sin embargo también es necesario apostar por las energías renovables, procedentes del sol, del viento, del agua, etc., ya que además de no ser contaminantes son inagotables. Nuestro país sólo puede abastecer de momento el 30 por ciento de la demanda eléctrica a través de ellas. Las energías renovables son complementarias a la energía nuclear. Tienen que convivir ambas durante bastante tiempo aún hasta que no se desarrollen mucho más las renovables para que éstas sean de verdad energías alternativas a la nuclear; y esta es una realidad bien demostrada por expertos científicos.

   España es un país que tiene muchas horas de sol y debe aprovecharse al máximo esta circunstancia para producir energía. Desde el año 2007 todos los edificios construidos tienen que llevar instaladas por ley placas solares. Pienso que el gobierno debe subvencionar todavía más la energía solar fotovoltaica para que resulte más asequible instalar placas solares en empresas y en edificios construidos con anterioridad a esa fecha. En cuanto a la energía eólica decir que es una forma indirecta de energía solar, puesto que son las diferencias de temperatura y de presión inducidas en la atmósfera por la absorción de la radiación solar las que ponen en movimiento los vientos. Se calcula que un 2 % de la energía solar recibida por la Tierra se convierte en energía cinética de los vientos. En España la cobertura de la demanda con la energía eólica alcanzó el 21 % en marzo de este año. Por lo que habría que instalar muchos más aerogeneradores para que el país pudiera abastecerse únicamente con energía eólica. Y en cuanto a la energía hidráulica es bastante rentable, pero tiene inconvenientes: depende de factores climatológicos o geográficos y además la creación de sus infraestructuras es muy cara. Asimismo la construcción de las centrales supone una gran destrucción y/o modificación de los ecosistemas, tanto terrestres como acuáticos.


   Por ello, aunque en España “soplan” vientos favorables para la energía eólica y la mareomotriz (producida por las olas del mar) se ha estudiado y las costas de Galicia, Cantabria y Canarias son las mejores para su aprovechamiento -y puede generar 635.000 GW/h anuales- el futuro está más en el sol. De todas las energías renovables la mejor sin duda es la energía solar (térmica y fotovoltaica). Porque según dice el ganador del Premio Nobel de Física de 1988 Jack Steinberger "los combustibles fósiles se terminarán en 60 años y la solución está en el sol, básicamente porque la energía eólica depende del clima y se debe tener un sistema de backup para las horas o días en las que no fluya suficiente tiempo. Mientras que con la energía solar térmica, donde grandes espejos y lentes colectores concentran el sol para generar electricidad, se puede almacenar calor pudiendo así generar electricidad aun cuando no haya sol”. Otro aspecto muy importante es que la energía solar térmica es económica tanto en la producción como en el almacenaje.

Publicado en Heraldo de Soria el viernes 14 de octubre de 2011

martes, 13 de septiembre de 2011

La eutanasia, ¿muerte digna o asesinato?

Es el eterno debate, tan polémico. En España, más del 60 % de la población es partidaria de que la eutanasia esté permitida. Sin embargo, el Parlamento no tiene en cuenta esta demanda social y no legisla, por lo que nos encontramos con que los jueces no pueden actuar y las autoridades políticas y religiosas son dueñas de nuestra vida y nuestro destino. Hasta tres años de cárcel le pueden caer a quien, según la ley, “colabore” en el homicidio. La Constitución española de 1978 reconoce el derecho a una vida digna, pero no el de una muerte digna. Para mí vivir es un derecho, no una obligación.

   Diariamente, muchas personas son obligadas a vivir de forma penosa y sufriendo durante años, con el consiguiente dolor que provoca no sólo a ellos, sino a sus familiares. Cuando ese sufrimiento se hace insoportable y, sobre todo, cuando estamos ante un enfermo terminal creo que la eutanasia es necesaria. La palabra eutanasia, etimológicamente, significa buena muerte. Cada uno es dueño y señor de su vida que, por supuesto, no pertenece ni a Dios (en el caso de que exista) ni al Estado. Somos libres por naturaleza. Parece que la Iglesia, con su postura dogmática y una visión retrógada de las cosas, quiere convertir este mundo en un valle de lágrimas. Es alucinante la influencia e injerencia de la misma en los temas sociales. Por supuesto que la Iglesia tiene el derecho a opinar, pero no el deber. Si algunos de sus altos jerarcas se vieran en la situación de Ramón Sampedro (que no se podía valer por sí mismo y fue el primer español que pidió la eutanasia en los tribunales) igual comenzaban a tener un poco de empatía.

Ramón Sampedro, cuyo cuerpo inmóvil e inerte fue la cárcel de su mente durante casi 30 años
   
   Antes de terminar, quiero dejar bien claro que la eutanasia no es un asesinato, sino una muerte asistida. Mientras que el asesinato es cometido contra la voluntad de la persona y, por lo general, con premeditación y alevosía, la eutanasia es solicitada por ésta; y sus familiares o amigos, en un acto de amor, le ayudan a morir dignamente. Porque... ¿quién causa daño, el que prolonga la vida de una persona para que siga sufriendo, o el que le procura un final sin dolor para evitar la prolongación del sufrimiento?

Publicado en Heraldo de Soria el miércoles 5 de febrero de 2003

jueves, 8 de septiembre de 2011

Ser vegetariano, una opción más que saludable

Cada vez más personas deciden hacerse vegetarianas. No es una moda. Se trata de una opción saludable que consiste en eliminar carnes y pescados de la alimentación y hacer un consumo variado de vegetales. La dieta vegetariana previene enfermedades e incluso puede curar muchas. Los vegetarianos están bastante más a salvo de las enfermedades degenerativas de la “civilización”, como las cardiacas, las demencias, la diabetes, el colesterol elevado, la gota y el cáncer, entre otras muchas. Ello es posible porque esta alimentación carece de toxinas, mantiene los intestinos y demás órganos limpios, la mente despejada, la sangre fluida y pura. Y también aumenta las defensas. Además de favorecer la salud, retarda el envejecimiento, es compasiva con los animales y solidaria con los países pobres.

   Dejar de comer carne y pescado no es tan difícil como pudiera creerse en principio, aunque nuestros padres, en general, nos hayan acostumbrado a estos productos desde pequeños. Además en tiendas de dietética y en herbolarios hay sucedáneos de la carne elaborados con seitán y soja que, además de hacer más “fácil” ser vegetariano, sustituyen con ventaja a la proteína animal. No es caro ser vegetariano, salvo que uno compre estos productos que ya requieren una elaboración. Una dieta basada en cereales, frutas, verduras, legumbres y frutos secos no es cara. Más caros son la carne y el pescado. Por otra parte ser vegetariano no es una opción radical, sino una opción más necesaria que nunca si queremos ayudar al medioambiente y a la reducción del hambre en el mundo. Porque si en lugar de dedicar tantos cultivos a alimentar ganado se destinasen a cultivar vegetales para el consumo humano aumentarían mucho las posibilidades de alimentar a la población. El problema es que un 29 % de la tierra se destina al ganado y un 33 % al cultivo de productos para pienso. Es decir, más del 60 % del terreno de utilidad agraria se pierde en la crianza de animales contribuyendo con ello al deterioro del clima, la deforestación y la pérdida de agua. O sea que se hipotecan los recursos del planeta para disponer de carne, que no se necesita para nada (se come por tradición y por gusto) y además enferma.
  
   En sus inicios el ser humano era un recolector herbívoro. Lo que le llevó a explotar opciones carnívoras fue una climatología adversa y el descubrimiento y el control del fuego. Este descubrimiento, sin embargo, provocó una desnaturalización de la alimentación. El ser humano culturalmente sí "evolucionó" a comer carne pero nuestro cuerpo casi no. Darwin, que era biólogo y evolucionista -y sin embargo defendía el vegetarianismo-, dijo: "La clasificación de las formas, funciones orgánicas, costumbres y dietas demuestran de una manera evidente que el alimento normal para el hombre es vegetal como los antropoides y los simios y que nuestro dientes caninos están mucho menos desarrollados que los suyos. No estamos destinados para competir con bestias salvajes o animales carnívoros". Hay que diferenciar que los animales llamados irracionales, por instinto, siguen una cadena alimentaria para mantener un equilibrio en la naturaleza. Y para ello algunos son comidos por otros. Pero el ser humano no forma parte de esa cadena, no somos ni depredadores ni buitres. Hay especies en peligro de extinción por culpa de seres humanos que los matan por entretenimiento y “placer” (la caza), comida o ropa.

  
   Los mejores alimentos para el ser humano, pues, son los vegetales. La clorofila que contienen los que son verdes es equivalente a la hemogloblina de nuestra sangre. Para hacer un vegetal la naturaleza usa la conjunción de sus elementos (la tierra, el sol, el agua y el aire). Por ejemplo, cuando comemos un tomate nuestro cuerpo no sólo asimila sus principios nutritivos sino la energía solar que contiene en reserva. La dieta vegetariana es completa. Está demostrado que mantiene el organismo en plenitud (al más alto nivel de capacidad física y mental) durante el mayor tiempo posible. Es la mejor para el trabajador, tanto manual como intelectual. La fuerza muscular la dan los hidratos de carbono; la carne no tiene. Las patatas y el arroz por ejemplo son magníficos alimentos que proporcionan fuerza. Las legumbres, cereales y frutos secos tienen todas las proteínas que necesitamos. Y comer mucha fruta favorece un buen funcionamiento del cerebro, por lo que ayuda a prevenir el Alzheimer y las demencias en general.

Publicado en Heraldo de Soria el viernes 11 de noviembre de 2011


jueves, 1 de septiembre de 2011

El bajo e injusto salario mínimo español

El salario mínimo debe subir por justicia social. Aunque no de golpe, ya que ello desplazaría la demanda agregada casi al doble de su situación y habría exceso de demanda en algunos sectores, por lo que la oferta tendría que aumentar o se hará disminuir la demanda con un mayor precio. La subida, pues, debe de ser paulatina para evitar que se genere inflación. Al subir poco a poco se contrarresta la subida con la inflación; es decir tendríamos más dinero pero el mismo poder adquisitivo. Aunque no ganamos nada, lo importante es que no perdemos. Por lo tanto es necesario que el SMI suba -un aumento acorde al crecimiento de nuestro país y según el Índice de Precios al Consumo (IPC)- para que la gente mantenga el poder adquisitivo. Como mínimo el salario debería estar en torno a los 850 euros si analizamos datos históricos. Y eso si tenemos en cuenta los estudios más pesimistas, ya que otros lo sitúan en torno a los 1.000 euros al mes.

   En la pasada legislatura Zapatero prometió que el salario mínimo llegaría a los 800 euros a finales de esta. Pero ello no va a ser posible debido a la crisis económica. A principios del año que viene ascenderá como mucho a los 657 euros. No obstante, a pesar de unas circunstancias difíciles ha subido mucho más con el Gobierno del PSOE que con el del PP. En 1996, año en que el PP accedió al Gobierno, el Salario Mínimo Interprofesional era de 390 euros. En los 8 años de gobierno de Aznar, el salario mínimo subió 70 euros, un 18 %. En 2004, año en que el PSOE accedió al Gobierno, el Salario Mínimo Interprofesional era de 460 euros y actualmente es de 641 euros (748 incluyendo las dos pagas extras), lo cual equivale a una subida cercana al 40 %. Aunque sigue siendo insuficiente. En la época que gobernó el PP con mayoría absoluta, la economía crecía pero no se mejoraron las pensiones mínimas de viudedad (que subían tan sólo una media de 6 euros anuales) y casi no aumentaba el salario mínimo de los trabajadores. Además Rajoy ya ha anunciado que congelará éste si el 20-N gana las elecciones. Y es que la derecha nunca ha defendido los derechos de éstos ni ha mirado, en definitiva, por los más desfavorecidos. No quieren la igualdad. Hay gente del PP que hasta es partidaria de eliminar el salario mínimo, con lo que volveríamos a los tiempos de la esclavitud, cuando los pobres servían a los ricos por “cuatro perras” o incluso nada. Por otra parte, tampoco basta con que haya empleo. Tiene que ser un trabajo que dignifique a la persona, con derechos (sin ser explotado y sin estar esclavizado) y con un sueldo que permita vivir desahogadamente y sobre todo sin carencias básicas. Además no se puede consentir, por ejemplo, que haya gente (encima bastante licenciada o diplomada) ganando 700 euros al mes o que se tenga que marchar fuera del país si quiere trabajar de lo que ha estudiado y cobrar más.

  
   En nuestro país además no hay tantos mileuristas como algunos (sobre todo burgueses) afirman. Hay bastante gente ganando menos de 900 euros mensuales. Desde finales de la década de los 90 muchos salarios casi no han subido. Eran de 145.000 pesetas entonces y ahora de 900 euros. Los ciudadanos hemos perdido poder adquisitivo y máxime tras la llegada del euro, que hemos visto cómo bienes de consumo básicos han duplicado y hasta triplicado su precio. Sería deseable, pues, que nuestros salarios se equiparasen a la media europea. Y la subida del salario mínimo contribuiría a ello notablemente. En Francia el salario mínimo, por ejemplo, es de 1.365 euros y las cosas no son mucho más caras que aquí. Y también hay grandes diferencias de sueldos en España. Hay gente ganando mucho dinero y otra bastante poco. Además con frecuencia ocurre que cuanto más duro y peligroso es un trabajo peor remunerado está. Y a la inversa, hay gente ganando mucho dinero sin esfuerzo. O sin merecérselo, lo cual es más injusto todavía. El sueldo medio en España es de 21.000 euros brutos al año. Pero tan sólo el 10 por ciento de las familias concentra algo más de la mitad de la riqueza nacional. Y eso es también porque los ricos pagan menos impuestos en este país. Sus ahorros están en sociedades de inversión y tributan al 1 por ciento. Y a veces ni eso porque se declaran como empresas en quiebra. Sin embargo deberían tributar al 18 por ciento. La Constitución dice que debe haber igualdad y progresividad en el sistema tributario. Y también dice otras muchas cosas... pero el problema es que más de la mitad no se cumplen.

Publicado en Heraldo de Soria el martes 27 de septiembre de 2011