martes, 1 de julio de 2014

El alcohol: una droga dura aceptada socialmente

La Organización Mundial de la Salud considera que el alcohol es una droga dura por sus consecuencias sociales. Posiblemente la peor de todas las drogas. De hecho es la única cuyo síndrome de abstinencia puede provocar la muerte. Todo el mundo sabe los problemas y desgracias que el alcohol causa en la sociedad: maltrato familiar, divorcios, peleas, accidentes de tráfico y laborales, incapacidades, enfermedades, suicidios, crímenes cometidos bajo sus efectos, etc. Pero como su consumo está aceptado e incluso promovido socialmente bastantes personas no lo consideran una droga. Además hay una gran estructura económica en torno al alcohol: el Estado recauda mucho dinero con el impuesto que lo grava y a la numerosa gente que vive de él no le interesa que el consumo se reduzca y lo publicita. Aunque afortunadamente su publicidad en televisión es cada vez menor. Sin embargo todavía pueden verse anuncios de bebidas destiladas en vallas publicitarias y en Internet.
  
   La mayoría de las personas comienza a beber alcohol en la adolescencia. Los fabricantes de bebidas saben el tirón que tiene el alcohol entre la juventud y enfocan su publicidad hacia ella. Los jóvenes se inician en su consumo en fiestas o celebraciones, por ser aceptados en el grupo, por parecer adultos, etc. El caso es que cuando llevan varios años habituados a beber en demasía todos los fines de semana pueden desarrollar una adicción, aunque muchos no lo crean. El alcoholismo tiene grados y existen alcohólicos de fin de semana. Y también hay personas que pueden estar sin beber un mes o más, pero el día que están deprimidas comienzan a beber de manera incontrolada. Aunque sin duda el caso más grave es el del bebedor diario que necesita su dosis a primera hora de la mañana. También hay personas que cuando tienen un problema beben para tratar de olvidarlo. No lo recuerdan el tiempo que dura la embriaguez, pero pasada la misma el problema vuelve a la mente y con los daños que ha ocasionado a la salud la excesiva ingesta de alcohol.


   Hay gente que piensa que el alcohol es menos perjudicial que el tabaco. Sin embargo no es así, ya que ambos tóxicos provocan un número similar de enfermedades. El alcohol afecta a todos los órganos, y muy especialmente al hígado, a los riñones, al corazón y al cerebro. España ocupa uno de los primeros puestos de Europa en mortalidad por cirrosis (cáncer de hígado), algo que no es de extrañar pues es uno de los lugares del mundo donde más alcohol se produce y se consume. La ingesta de alcohol también es responsable de una reducción de la esperanza de vida. Por ejemplo, en Rusia –un país desarrollado- averiguaron que la causa de la baja esperanza de vida (menos de 70 años) es el elevado consumo de vodka. Por otra parte las personas bebedoras tienen una menor calidad de vida, ya que son propensas a padecer infecciones. El consumo de alcohol provoca el debilitamiento de la especie humana y es causa frecuente del nacimiento de hijos discapacitados. Por estas y otras razones es preciso desterrar una serie de mitos que acompañan a la bebida. Ésta no es un alimento ni una medicina, sino un tóxico. No da fuerza, es solamente una impresión momentánea. Una vez que el alcohol entra en la sangre tiene efecto anestesiante. Tampoco es cierto que ayude a vencer el frío, pues tras la sensación inicial de calor al ingerirlo cuando llega a la sangre provoca una vasodilatación periférica y el calor sale por los poros de la piel, con lo cual favorece el enfriamiento del organismo. El alcohol se comporta en el cuerpo como un frigorífico, que enfría porque saca el calor de un habitáculo cerrado.
   
   Por otra parte, el alcohol causa alienación mental en las personas. Anula la capacidad crítica y adormece las conciencias. De ahí que los gobiernos prefieran a jóvenes reunidos haciendo botellón que en movimientos asamblearios como el 15-M. Los del botellón no piensan y los del 15-M hacían pensar. Y las personas cultas y con ideas son un peligro para los gobiernos. Para tener una mente lúcida es necesario evitar el alcohol, ya que provoca alteraciones de la memoria.  La atención, la asociación de ideas, el juicio y el raciocinio se ven afectados por la bebida. Por lo que para nada ayuda a discurrir. Que personas con gran talento -e incluso genios- hayan bebido no significa que discurrieran gracias al alcohol, sino a pesar del mismo. En definitiva, ni el talento, ni la alegría ni la felicidad están dentro de una botella. El alcohol no es más que un veneno altamente adictivo y una persona ebria es un ser intoxicado que no aporta nada bueno a la sociedad.


Publicado en Heraldo de Soria el jueves 3 de julio de 2014

domingo, 15 de junio de 2014

La prostitución: oficio y negocio

Se dice eufemísticamente que la prostitución es “el oficio más viejo del mundo”, pues es conocida desde que hay registros históricos y en todas las sociedades. Ya en la antigua Grecia se practicaba: en artesanía de esa época puede verse alguna escena sexual en la que aparece colgada de la pared una bolsa para monedas. Tener sexo a cambio de dinero es una actividad llevada a cabo por personas de ambos sexos, aunque es más frecuente en mujeres. En el sexo masculino, la prostitución ha cobrado auge con la figura del gigoló, el joven que se prostituye con señoras mayores a cambio de dinero y regalos.
 
   El marco legislativo de la prostitución es diferente en cada país.  Hay países en los que la prostitución es ilegal y en algunos de ellos incluso es castigada con la pena de muerte. En otros es legal, aunque sí que está penado el proxenetismo. Y en algunos países la prostitución es legal y además está regulada. En mi opinión la prostitución debe ser legal y regulada, para que las personas que la ejercen voluntariamente tengan unas garantías de seguridad, laborales e higiénicas. La finalidad de la regulación es el control de las enfermedades de transmisión sexual y la reducción de la esclavitud (sexual). Parto de la idea de que la prostitución no va a desaparecer porque hay personas que alquilan su cuerpo por dinero, fundamentalmente por necesidad, y otras acuden a ella para satisfacer su deseo sexual o para encontrar lo que no tienen con sus parejas. También la prostitución va a seguir existiendo por la creciente soledad de los seres humanos, sobre todo de las grandes ciudades. De hecho en la sociedad actual hay una gran carencia de afectividad: hay hombres que también acuden a clubes de alterne a conversar con las prostitutas, no sólo a tener sexo con ellas.
 
Julia Roberts interpreta a una prostituta en la película Pretty Woman

   En España la prostitución es legal, pero no está regulada. Sí están penados el proxenetismo y la trata de blancas. Sin embargo las prostitutas están desprotegidas laboralmente porque no tienen derecho a ser dadas de alta en la Seguridad Social ni pueden trabajar como autónomas. Siendo legal la prostitución es un hecho contradictorio y el reflejo de una moralidad hipócrita. Sin estar dadas de alta en la Seguridad Social pueden ser explotadas con más facilidad, laboral y económicamente hablando. Cuando se da esta circunstancia no se considera delito debido al vacío legal existente. Se considera delito el proxenetismo, que es una forma moderna de esclavitud. Los proxenetas engañan a las prostitutas con falsas promesas de trabajo en España y una vez que llegan a nuestro país les dicen que han contraído una deuda y las obligan a prostituirse. Es un secuestro y las mujeres son amenazadas e incluso padecen la violencia física de sus captores. Pocas mujeres denuncian su caso en la Policía, ya que al estar desprovistas de documentación se encuentran en una situación irregular. Y de no intervenir la misma, es un círculo vicioso del que es casi imposible salir. Lo malo es que el nuevo Código Penal abre el camino a la regularización del proxenetismo, ya que el proxeneta puede eludir la pena si la prostitución no es ejercida en condiciones “gravosas, desproporcionadas o abusivas” o la persona prostituida podría haber tenido “otra alternativa”. La persona que sea pillada obligando a prostituirse a alguien debería ser fuertemente multada y encarcelada, y no los clientes de las prostitutas ni éstas; ellas son las víctimas de la explotación. En definitiva, las mujeres, hombres o transexuales que ejerzan la prostitución que lo hagan con libertad y protección legal. Y las personas que se vean abocadas a prostituirse por su situación económica o a la fuerza deberían ser ayudadas para que su vida recobre la dignidad.


Publicado en Heraldo de Soria el jueves 19 de junio de 2014

domingo, 1 de junio de 2014

Podemos, un fenómeno social y político

La eclosión del grupo Podemos en el espectro político tras las elecciones europeas ha provocado un auténtico terremoto. De no hablarse casi de él en los medios durante la campaña electoral, ha pasado a ser noticia en todos ellos al conseguir cinco diputados en el parlamento europeo en tan sólo cuatro meses de existencia. Está formado por gente muy preparada de diversa procedencia: politólogos que además son profesores universitarios, como Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero o Íñigo Errejón (jefe de campaña de Podemos), un científico del CSIC (Pablo Echenique), el impoluto ex fiscal anticorrupción Carlos Jiménez Villarejo, etc. Se trata, en mi opinión, de un grupo político que ha canalizado la indignación y el descontento del movimiento social 15-M. Ha recibido votos de personas de izquierdas –que de no haber existido Podemos se hubiesen abstenido- y de bastantes personas que han dejado de votar al PSOE. De la derecha ha recibido menos: el votante conservador es más fiel a la hora de votar y suele hacerlo a un único partido, al PP. Aunque en estas elecciones también ha habido votantes del PP que se han abstenido. Éstas han sido un aviso serio a los dos grandes partidos, que han perdido entre los dos cinco millones de votos, no llegando juntos al 50 %. Era algo que se veía venir, por la mala gestión que han hecho de una crisis que ya se prolonga demasiado. Ambos partidos han demostrado que no tienen la voluntad de hacer las cosas de otra forma y así no se acaba con la dramática situación que viven muchas personas del país. Aplican una política que consiste en mantener vigente el sistema capitalista, que se basa en endeudar y esclavizar a bastante gente, con lo que una minoría concentra la mayor parte de la riqueza. Los dos grandes partidos (PP y PSOE) han inyectado bastante dinero público a la banca, pero éste sigue sin llegar a las familias y a las pequeñas empresas. Y eso unido a la subida de impuestos a la clase trabajadora y a la bajada de salarios ha propiciado una reducción del consumo que ha llevado a la economía al borde del colapso. Encima el FMI aconseja subir el IVA y bajar los salarios de nuevo, medidas que nos hundirían todavía más en la miseria, como ya ha ocurrido en otros países que se han aplicado.
 
Cartel electoral de Podemos para las elecciones europeas

   Por otra parte, el funcionamiento de Podemos es diferente al de los demás partidos. Se financia a través de crowdfunding, es decir, con aportaciones voluntarias de la gente que simpatiza con él, sin pedir dinero a los bancos. Así no está supeditado a ellos y de este modo se puede lograr una economía al servicio de las personas y un gobierno donde el pueblo sea el verdadero soberano. También hace un ejercicio de transparencia publicando sus cuentas en su página web. Además cada uno de sus cinco diputados electos no cobrará más de tres salarios mínimos, es decir, algo menos de 2.000 euros frente a los 8.000 (como mínimo) que cobran los demás eurodiputados. Sin duda esta forma de gestionarse contribuye a una regeneración de la vida política en España, muy afectada por los numerosos casos de corrupción. Aparte, Podemos es un grupo que fomenta la participación ciudadana a través de reuniones asamblearias (denominadas círculos), en los que personas de distinta procedencia debaten de política y proponen ideas para elaborar el programa electoral. Éste incluye, entre otras medidas, la auditoría de la deuda española, la eliminación de los paraísos fiscales, la prohibición de las “puertas giratorias”, la jubilación a los 60 años, una renta básica universal y un salario máximo. La aplicación de las mismas conduciría a una sociedad más justa al reducirse notablemente el abuso de poder y la desigualdad.

   En definitiva, Podemos es un soplo de aire fresco en la vida política española, con mucha savia joven. Es la esperanza de poder cambiar este sistema agotado y enfermo de corrupción. Pronostico que cada vez tendrá mayor apoyo de la ciudadanía; de ahí que otros partidos lo vean con recelo, ya que políticos de los mismos tienen miedo a dejar de ocupar cargos y por lo tanto a perder sus privilegios. Los ataques son especialmente virulentos por parte de periodistas y políticos de la derecha, que lanzan dardos envenenados para tratar de desprestigiar este ilusionante fenómeno social y político que da sus primeros pasos con fuerza, convicción y determinación. Que "ladren" tanto es señal inequívoca de que Podemos avanza.

jueves, 15 de mayo de 2014

Machado, poeta y filósofo comprometido

Este año se han cumplido setenta y cinco años de la muerte del insigne poeta Antonio Machado y veinticinco de la declaración de su obra como valor universal por la UNESCO. Por ambos motivos se están realizando diversos actos en conmemoración del gran poeta hispalense. Los mismos son un merecido homenaje a su enorme talla intelectual y humana. Machado fue un hombre culto, humilde y austero, con un marcado compromiso social, adelantado a su tiempo por sus ideas avanzadas. Era un hombre moderno; y como a todo romántico le dolía que España no progresara humana, política y culturalmente. De ahí su decidido y claro apoyo a la Segunda República, un régimen político democrático que abría la puerta a un cambio profundo (al traer más libertad e igualdad), tumbado por militares golpistas reaccionarios, que tenían el respaldo de la mayoría de la derecha y de la Iglesia. Así se impidió la democracia y el país no pudo culminar la salida de su gran atraso, causado fundamentalmente por el alto índice de analfabetismo, sobre todo en el medio rural. Machado dio su vida por la República (al igual que otros dos ínclitos poetas como Federico García Lorca o Miguel Hernández) y murió en el exilio, en la localidad francesa de Colliure, donde está enterrado junto a su madre, Ana Ruiz.

Tumba de Machado en Colliure (Francia)
   
   Además de un poeta excelso también fue un magnífico filósofo. En su obra poesía y filosofía van íntimamente unidas. Lo que acontece a Machado en su vida se ve reflejado en su obra literaria. En su bella e inmortal poesía, por ejemplo, nos hace partícipes de los recuerdos de su infancia o de su profundo dolor y soledad por la temprana muerte de su esposa Leonor Izquierdo. Su fallecimiento produce en el poeta un gran abatimiento que deviene en una lírica profunda. Machado también es el poeta que mejor describe el paisaje castellano (y particularmente el soriano). Éste le gusta pero es crítico con la mentalidad cerrada y conservadora que predomina en “las gentes de Castilla” a comienzos del siglo veinte, que según él “desprecian cuanto ignoran”. Por otra parte, la poesía de Machado está llena de símbolos. Por ejemplo, el agua simboliza el inexorable paso del tiempo y el camino el transcurso de la vida, entendida ésta como un gran viaje en el que cada uno toma su rumbo y vista por el poeta como una experiencia marcada por el azar, el destino que le tocó vivir. Para Machado la poesía es “palabra esencial en el tiempo”. Es, añade, el diálogo de un hombre con su tiempo, con el tiempo de su existencia (con el momento que le toca vivir). El poeta debe captar la esencia de las cosas, como si fuera un filósofo. Machado también nos invita a disfrutar el momento en lugar de estar pensando en el mañana continuamente. Evoca al pasado con la esperanza de inmortalizar en sus poemas esos momentos tan fugaces.
  
   En definitiva, Machado es ejemplo de una persona vanguardista comprometida con el progreso de la sociedad, que dejó una huella indeleble con su legado humanista, poético y filosófico.

Publicado en Heraldo de Soria el viernes 16 de mayo de 2014

jueves, 1 de mayo de 2014

Una crisis generacional

No tengo la menor duda de que en España, además de una crisis económica, hay una crisis generacional. No salgo de mi asombro cuando personas ya maduras culpan a los más jóvenes de la situación que vive el país y piensan que son unos vagos que no quieren trabajar por no madrugar, cuando en realidad son los que más sufrirán la crisis. Y es un disparate pensar que la despectivamente llamada generación nini es la responsable de la ruina de país que tenemos. La gente más joven no ha ocupado cargos ni en la política ni en las cajas de ahorros, por lo que no ha gestionado dinero público alguno ni ha asumido la dirección del país. Hay una generación de adultos, la que se encuentra en el intervalo de los 50 y 70 años, que es la que mayormente se ha encargado de esos cometidos. Y la prueba de ello la tenemos en que la mayoría de los parlamentarios españoles y miembros del Gobierno tienen más de 50 años. Son estas personas las que con sus leyes han dejado sin futuro a los jóvenes; bastantes de ellos ya no pueden ni estudiar por la enorme subida de las tasas universitarias. Los que han gobernado también han dejado el país endeudado y con escaso tejido industrial, han precarizado el empleo, han privatizado a tope, han subido la edad de jubilación y cuando casi no hay trabajo exigen más años de cotización para cobrar una pensión, etc. Por conservar su estatus y salvarse de la crisis están robando la dignidad y el futuro a las generaciones posteriores. Se ve que piensan eso de que el que venga detrás, que arree. 
 
   Por otra parte en el Congreso no soplan aires de renovación. De hecho hay políticos que son diputados desde la Transición. Precisamente, la generación de la Transición es la que está haciendo de tapón que obstruye la entrada de las siguientes al mundo laboral. Ocupan los cargos hasta los 70 años o más, para así controlar el mayor tiempo posible las instituciones, las empresas, los medios de comunicación, las universidades, los partidos políticos, los sindicatos, etc. Acumulan un poder tremendo, como nunca antes había tenido otro grupo. Desde jóvenes están en puestos de responsabilidad y se resisten a dejarlos. Encima cuando se jubilen tendrán pensiones elevadas. Hay gente más preparada que bastantes de ellos, la cual se encuentra en la generación X, de la que yo formo parte. Incluye a los que nacimos entre 1965 y 1981. Somos una generación muy formada, muchos de los que pertenecemos a ella tenemos estudios medios o superiores. Pero también muy infravalorada. Y sirva como ejemplo la cantidad de gente treintañera que está desempleada. Cuánto talento desperdiciado hay por culpa de gobiernos que han invertido mucho más en ladrillo que en investigación y ciencia. Y cuánto dinero ha gastado el Estado en formar a los mejores cerebros del país para que luego éstos se vean abocados a emigrar para poder trabajar de lo que han estudiado.


   En definitiva, España es un país que difícilmente puede tener futuro porque los que están en puestos de poder impiden o dificultan el avance de la juventud. Los que mantienen sus privilegios lo hacen a costa de arruinar a las siguientes generaciones. La mayoría de los que pertenecemos a éstas no tenemos más opciones que tragar con contratos basura y sueldos de miseria o la emigración, ya que en este país se valora más al recomendado y al adulador que un buen currículo y una persona capacitada y honrada. Así no es de extrañar que el país siga yendo a la deriva.

Publicado en Heraldo de Soria el jueves 8 de mayo de 2014

martes, 15 de abril de 2014

Los toros, de capa caída

En unas estadísticas elaboradas por el Ministerio de Cultura en noviembre de 2012 puede observarse el creciente desinterés social por las corridas de toros en España. Ya a finales de los años setenta del siglo pasado casi la mitad de los ciudadanos no las seguían. Actualmente la mayoría, cerca de tres cuartas partes de la población, se muestra contraria a ellas. A la gente más joven es a la que menos le gustan. Solamente hay que ver la escasa asistencia de juventud a las plazas de toros con el fin de contemplar tan cruento espectáculo. Por ello, con el tiempo la tauromaquia está abocada a desaparecer. Y es comprensible. En este tema la sociedad ha evolucionado y es lógico que prevalezcan criterios racionales frente al salvajismo de las corridas de toros. Y la desaparición de las mismas es uno de los pasos necesarios para que la violencia se erradique completamente de la sociedad. Además ninguna tradición, por arraigada que esté, justifica la continuidad del maltrato a un animal.

   El Gobierno conservador, tan apegado a las tradiciones, declaró Bien de Interés Cultural las corridas de toros, aunque no en todas las comunidades autónomas (en Cataluña, por ejemplo, se abolieron gracias a una Iniciativa Legislativa Popular que prosperó en el parlamento catalán y en Canarias están prohibidas desde 1991). El Gobierno del PP también levantó el veto a la emisión de corridas de toros en la televisión estatal en el año 2012, tras seis años sin televisarse. Ambas acciones gubernamentales revelan que la tauromaquia está de capa caída. Y por eso la misma tiene necesidad de promocionarse. Prueba de ello es que hasta no hace muchos años la emisión de corridas de toros costaba gran cantidad de dinero público. Pero actualmente TVE solamente afronta el coste del despliegue técnico necesario para la retransmisión; y los ganaderos y los diestros ceden gratuitamente los derechos de difusión. Aunque la tauromaquia sigue recibiendo subvenciones de las distintas administraciones del Estado. Sin ellas no subsistiría.


   Por otra parte, el Gobierno trata de resucitar las corridas de toros para entretener al pueblo. Pero de nada sirve que le dé más circo si cada día le quita más pan. La emisión de corridas de toros -y de partidos de fútbol- es un arma usada por los gobiernos para intentar que la gente desvíe el pensamiento de los graves problemas sociales y de la corrupción que les afecta. Su pretensión es someter a los ciudadanos todavía más. Y otro aspecto muy importante y grave es que las corridas de toros televisadas en horario infantil pueden provocar agresividad, estrés y ansiedad en los niños, tal y como acreditan numerosos estudios. Pero el Gobierno, haciendo gala de una gran carencia de sensibilidad, desoye las opiniones de personas duchas en psicología y TVE sigue retransmitiéndolas por considerarlas un espectáculo cultural. Pero la tortura y la agonía de un animal difícilmente pueden considerarse arte y cultura. Ojalá que en el futuro España sea mucho más conocida en el extranjero por su exuberante patrimonio artístico y la belleza de sus paisajes que por las corridas de toros y la corrupción.

Publicado en Heraldo de Soria el martes 22 de abril de 2014

martes, 1 de abril de 2014

La burbuja futbolística

Parte del sueldo de los futbolistas lo pagamos todos. Aunque a muchos no nos guste el fútbol y no vayamos a los estadios. Según el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) casi la mitad de los ciudadanos españoles no lo seguimos. El fútbol profesional es un gran negocio privado que cuenta con el apoyo del Gobierno. Éste lo considera de interés general y las distintas administraciones le regalan dinero público. El sector futbolístico español está arruinado. Los equipos de primera y segunda división tienen una deuda con Hacienda de casi 600 millones de euros. Pero no sólo el Gobierno es responsable de que la deuda haya crecido tanto. También los clubes de fútbol han estado años gastando más de lo que ingresaban con la aquiescencia de los bancos y cajas de ahorro, que les adelantaban dinero a cuenta de futuros ingresos televisivos. Ahí empezó la quiebra, en el momento que las televisiones mostraron interés por emitir los partidos, pagando derechos por anticipado. Dicho interés vino por la elevada audiencia que tienen los partidos de fútbol.

   Por otra parte no es extraño que los clubes de fútbol (sobre todo de la categoría más alta) estén tan endeudados, ya que han gastado mucho en fichajes millonarios. Eso unido a las elevadas retribuciones de los directivos de los equipos les ha llevado a la quiebra. Cuanto más alto llegan los clubes más ganan los jugadores y los presidentes de los mismos (que encima suelen ser poderosos empresarios o tienen negocios que marchan viento en popa) y más pagan los aficionados por entrar a los estadios. Pero lo más grave, como decía más arriba, es que al fútbol se le mantenga con dinero público. Aún recuerdo cuando España ganó el Mundial, en el año 2010, y el Estado dio a cada jugador 600.000 euros. Ya entonces muchas familias las pasaban canutas porque no llegaban a fin de mes. Pero aun así el Gobierno premió a los jugadores con un dinero que declararon en Sudáfrica, donde tributaron un 23 %. En el Estado español habrían declarado un 43 %. Aunque todavía fue más llamativo el hecho de que los futbolistas de la selección no pagaran a Hacienda ni un euro de las primas obtenidas por haber ganado la Eurocopa en el año 2008. Decían “amar” España y lucían los colores de la bandera española pero se llevaron el dinero a paraísos fiscales. Es patriotismo de escaparate, nada más. Por otra parte, tras ganar el Mundial la selección, millones de aficionados salieron a la calle a celebrarlo, tocando incluso el claxon de sus coches, como si ellos hubieran ganado algo y como si tal circunstancia fuera a contribuir a la recuperación económica del país. Me hubiera gustado ver protestas tan unitarias y masificadas cuando los Gobiernos nos han quitado los derechos o cuando las empresas han echado a tanta gente a la calle. Pero se ve que en este país moviliza más el fútbol, que despierta pasiones y anula razones.


   Finalmente, el Gobierno dice que no hay dinero, lo cual es mentira porque el dinero no se evapora ni desaparece; está en algún sitio. Pero lo tiene para lo que le interesa. Es lamentable que éste dé dinero a los clubes de fútbol y a los bancos mientras reduce la inversión en Educación y deja desamparadas a millones de personas. Prefiere destinarlo a mantener un espectáculo con el cual tener a bastante gente entretenida, para que ésta no piense ni en el paro ni en la corrupción. Y de paso lleva el cabreo a los campos de fútbol, donde fanáticos aficionados profieren insultos al árbitro, a los jugadores o a los hinchas del equipo contrario. En definitiva, prefiere que la gente se desahogue dando voces en un campo de fútbol a que la misma vaya a manifestarse a la calle, a la Moncloa o al Congreso. Y desde luego hay muchas razones para salir a protestar.

   Publicado en Heraldo de Soria el miércoles 2 de abril de 2014