sábado, 8 de junio de 2013

Obsolescencia programada

Muchos de los productos que compramos están hechos para que duren un determinado tiempo. No es casualidad, por ejemplo, que los que tienen un periodo de garantía de 2 o 3 años suelan comenzar a dar fallos o se estropeen tras expirar el mismo. A menudo ocurre que hay artículos que no pueden repararse; y el arreglo de los pocos que lo tienen puede costar tanto como adquirirlos nuevos y no compensa, pues, su reparación. De esta forma los fabricantes obligan a comprar nuevos productos y aumentan sus beneficios. A la práctica de programar el fin de la vida útil de un producto se le denomina obsolescencia o caducidad programada y sobre todo se da mucho en aparatos electrónicos. Ello es un perjuicio tanto para la economía familiar como para el medioambiente, pues supone un derroche de recursos que impide el desarrollo sostenible del planeta.

   El primer caso de obsolescencia programada fue el de la lámpara incandescente, presentada de forma oficial por Edison en el año 1879. Cuando empezó a venderse tenía una duración  de 1.500 horas y años después, concretamente en 1924, había empresas que anunciaban bombillas que duraban 2.500 horas. Actualmente una bombilla incandescente no supera las 1.000 horas de vida (es decir, alrededor de un año de uso). Y esto, después de tantos años y con el progreso científico que ha habido, no tiene sentido. Y de hecho el empresario español Benito Muros ha inventado una bombilla que puede llegar a durar 80 años; y no sólo el Ministro de Industria no ha querido recibirle sino que está amenazado de muerte por negarse a aceptar una oferta económica, para que no saliera al mercado dicha bombilla.


  Tampoco es lógico que con todo lo que se avanzado tecnológicamente los electrodomésticos duren cada vez menos. Actualmente se hacen lavadoras y frigoríficos que en algunos casos no duran más de seis años y fabricándose sin obsolescencia programada podrían llegar a funcionar 60 años e incluso podrían repararse sin ningún problema. También las impresoras vienen programadas de fábrica para que se bloqueen al imprimir cierto número de copias, debido a un chip que los fabricantes les incorporan. Los teléfonos móviles, tan abundantes, suelen dar problemas a partir del segundo año de uso y se hacen para que duren cinco años como mucho. Y hay baterías de coche que mueren al año y medio de ser estrenadas. Las pilas podrían durar mucho más pero a sus fabricantes no les interesa. También podrían hacerse medias de nylon sin carreras (se hicieron el siglo pasado, pero como los fabricantes vieron que era un pésimo negocio para ellos dejaron de hacerlas).
     
   Los poderes económicos (grandes multinacionales, grandes fortunas y bancos) y políticos al servicio de los mismos han impuesto a la sociedad un modelo económico basado en el consumismo (comprar, tirar y comprar). Este modelo capitalista, alimentado por un bombardeo publicitario en los medios de comunicación, ha incrementado la concentración de capital en menos gente. A principios de la década de los ochenta el 20 por ciento de la población tenía el 80 por ciento de la riqueza y actualmente solamente el 8 por ciento de la población acapara más del 90 por ciento. A esta situación se ha llegado por un consumo basado en el crédito bancario. Los bancos han logrado tal poder que controlan hasta la deuda pública de países. España es un ejemplo de ello. Los políticos de los dos grandes partidos se pasan por el forro de los pantalones la democracia legislando a favor de la banca, cuya mala gestión está siendo pagada por los ciudadanos, mientras asfixian a impuestos a PYMES y autónomos. Dado que el modelo económico vigente es una fábrica de millones de parados, es necesaria una nueva economía basada en el desarrollo sostenible y en un consumo responsable (debemos dejar de comprar a base de financiación cosas que no necesitamos). La sociedad debería concienciarse de ello y la mejor forma de hacerlo es que a la hora de comprar se apueste por productos de calidad y larga duración -y sobre todo que puedan repararse, a un precio razonable- de pequeñas y medianas empresas locales y nacionales, que son las que crean la mayor parte del empleo en España.

Publicado en Heraldo de Soria el martes 11 de junio de 2013

sábado, 1 de junio de 2013

La influencia social de la televisión

Ya han pasado casi sesenta años desde el nacimiento de la televisión en España. Entonces los receptores eran carísimos y solamente unos pocos, los más pudientes, tenían un televisor en su casa. Actualmente casi todos los hogares españoles disponen no ya de un televisor, sino de varios, lo que también ha contribuido a separar a las familias. Además, la televisión es el medio de comunicación que más influye en la sociedad debido a su gran propaganda ideológica y a su abundante publicidad, subliminal en ocasiones. Por ello, es importante seleccionar los programas y analizar sus mensajes con un sentido crítico, ya que en personas que tienen un nivel cultural bajo y una escasa o nula capacidad de crítica les induce con facilidad a pensar y a vivir de una determinada manera, siendo proclives a convertirse en autómatas sometidos a la voluntad de los poderes políticos y económicos. Por ejemplo, el suplemento dominical de Heraldo de Soria del pasado 12 de mayo mostraba que algunos programas seducen a los jóvenes con fórmulas de éxito fácil y el culto a la imagen, fomentando el individualismo y el egocentrismo, lo que les convierte en “juguetes rotos” sin valores y sin sensibilidad por la realidad social.

   Por otra parte, la llegada de la televisión digital trajo más canales gratuitos y por lo tanto más programas. Aunque no más calidad. La cadena cultural por excelencia sigue siendo La 2, pero la ve poca gente. Y en general, tenemos una televisión que en lugar de formar culturalmente y entretener, distrae a la sociedad con larguísimos culebrones, con los llamados reality shows (cuyas elevadas audiencias también reflejan la gran cantidad de personas morbosas y cotillas que hay), con mucha crónica de sucesos para que la sociedad se consterne -y no reflexione- y partidos de fútbol (que tienen un poder de convocatoria muy superior a cualquier manifestación para reivindicar derechos) para que la gente no hable ni del paro ni de la corrupción y desvíe la atención de la nefasta política del Gobierno. Y por si todo esto fuera poco el presidente del mismo, en un gesto antidemocrático, comparece en un televisor de plasma para evitar ser preguntado por los periodistas. Aparte, otro aspecto de la programación que quiero comentar es que pocos debates merecen la pena y en mi opinión son muy necesarios porque del contraste de pareceres surge la luz. Sin embargo, el debate que no es a horas intempestivas está descompensado o es un diálogo de sordos o una discusión de patio de colegio en la que predomina el y tú más y se hace una ardiente defensa del bipartidismo. Y también me resulta insoportable  que tertulianos paniaguados intenten trasladar a la opinión pública ese optimismo gubernamental de que pronto estaremos mejor, cuando no hay datos objetivos que lo demuestren. Y es que me resulta imposible creer que haya personas con una visión tan distorsionada de la realidad.


   Antiguamente se decía que una persona con información es una persona con opinión. La televisión es sin duda el medio que más opinión crea. No obstante, es aconsejable no limitarse a un solo informativo si se quiere tener conocimiento de todas las noticias y de todas las caras de las mismas, pues a veces en las cadenas estatales y en algunas privadas no se emiten las opiniones contrarias a leyes gubernamentales. Por ello siempre es bueno contrastar la información y ver otros canales. Además hay noticieros que rezuman sensacionalismo; o que narran las noticias sin orden y jerarquía, entremezcladas con hechos irrelevantes o anecdóticos. O incluso comienzan hablando del tiempo sin que haya una emergencia climática (una inundación, un huracán, un tornado, etc.). Y al final el espectador inteligente tiene la impresión de que se le han contado pocas cosas interesantes. También he notado que en informativos de cadenas públicas la actualidad internacional copa demasiado tiempo en detrimento de las noticias nacionales, que interesan bastante porque nos afectan más. Y es que seguramente los gobernantes quieren que pensemos continuamente que en otros lugares se vive mucho peor que en España. Con la que está cayendo aquí.

Publicado en Heraldo de Soria el martes 28 de mayo de 2013

viernes, 10 de mayo de 2013

Hacia una educación elitista

La reciente huelga general en el ámbito de la Educación ha puesto de manifiesto la indignación de bastantes padres, alumnos y profesores, todos unidos una vez más para protestar contra una reforma educativa cargada de ideología y que supone un retroceso de más de 40 años, llevándonos en un DeLorean a tiempos precedentes a la Ley General de Educación del año 1970. El presidente del Gobierno dijo en campaña electoral que no recortaría en Sanidad y en Educación, pero estamos viendo que no es así. Desde el Gobierno también nos dicen que no hay dinero y que no hay alternativa a su política económica, nefasta en mi opinión. Sin embargo el mismo ha preferido premiar a las mayores culpables de la crisis, las entidades financieras, rescatándolas con dinero público. Es una gran injusticia. Y además, si no hubiese políticos que roban ni grandes fortunas que defraudan tanto y hubiera una política fiscal más justa, no haría falta recortar en servicios públicos esenciales.

   La derecha no cree en lo público y si puede se lo carga privatizándolo, para hacer negocio con ello. Actualmente se excusa en la crisis para imponer esa política. Considera la educación como un gasto en lugar de verla como una inversión de futuro para el país. Qué distinta es la política finlandesa, que destina gran cantidad de dinero público a Educación y de esta forma ha conseguido ser uno de los países más avanzados del mundo, con un desarrollo basado en las nuevas tecnologías. Pero aquí el Gobierno del PP encima ha reducido las partidas destinadas al desarrollo y a la investigación y eso favorece el que España siga siendo un país cuya economía se basa mucho en el turismo y en la hostelería y no se potencie el campo científico. Y nos hace falta ser más competitivos y eso se logra innovando y exportando más productos y consiguiendo que los más preparados no se marchen fuera a trabajar porque aquí o no se les valora o no encuentran empleo de lo que han estudiado.


    Por otra parte, la reforma educativa del PP está impregnada de ideología. La subida de tasas, con un aumento escandaloso del coste de las matrículas universitarias, y la reducción de becas lo corroboran, ya que estas medidas dificultan cuando no impiden la realización de unos estudios superiores a muchos hijos de trabajadores. En el futuro muchos de éstos tendrán que conformarse con un trabajo precario. Vamos camino de que solamente estudie quien pueda pagar, como antiguamente ocurría, y eso es contrario a la igualdad de oportunidades. Y es que durante siglos la derecha ha hecho de España su cortijo y ahora no soporta que hijos de obreros accedan a puestos de dirección después de haberse formado en institutos y universidades públicas. Recordemos que hasta hace no mucho eran únicamente los hijos de los ricos los que accedían a esos puestos, bastantes veces al margen de sus méritos intelectuales o aunque no estuvieran capacitados para desempeñarlos. En definitiva, la derecha no soporta perder unos privilegios que le vienen de cuna; y como necesita esclavos para alimentar su insaciable codicia, hace leyes educativas que propician un nivel cultural y académico mínimo a las ya depauperadas clases media y baja, para así perpetuarse en el poder generación tras generación.


Publicado en Heraldo de Soria el sábado 11 de mayo de 2013

miércoles, 1 de mayo de 2013

Brillar con luz propia

La envidia es un sentimiento que siempre ha estado presente desde los orígenes de la humanidad. Casi todo el mundo conoce la historia de los hermanos Caín y Abel. Según ésta, el primero mató al segundo por envidia, por no soportar que fuera más inteligente y mejor persona que él. La envidia es una rémora que impide evolucionar a individuos y por extensión a la sociedad en la que viven. En España, por ejemplo, la envidia es una plaga. Y en una ciudad con tan pocos habitantes como Soria impresiona la cantidad de gente envidiosa que hay.

    El deseo tan extendido de que al otro no le vaya bien o incluso peor es síntoma de una sociedad mentalmente enferma. La envidia es un mal que hace sufrir tanto a los propios envidiosos como a sus víctimas y va muy ligada al odio, pues el envidioso desea dañar. Detrás de una persona envidiosa hay una persona inmadura, con carencias o frustrada, que busca destruir a la persona que envidia. En lugar de luchar por sus anhelos y por sus sueños y de esforzarse por desarrollar sus aptitudes, pierde el tiempo intentando fastidiar y hundir a otros, recurriendo a la venganza, a las ofensas y a la difamación. Un envidioso también busca que su víctima pierda el respeto y la admiración de la gente y puede intentar crear una ignominia a la persona que envidia, inventándose una historia de ésta, para que sea rechazada por la sociedad.


   Por otra parte, las personas narcisistas (que son egocéntricas y que buscan “ser más” que los demás y mejores en todo) suelen pensar que la gente les tiene envidia. Y por ello hay muchas personas que se sienten angustiadas por los logros y la felicidad de otros. Pero las mismas deberían reflexionar y no ver sólo lo que los demás han conseguido, sino cómo han llegado a lograrlo. Por ejemplo, hay gente que sólo está de fiesta en fiesta mientras otra está estudiando o trabajando con mucho tesón. Es decir que hay personas que no se esfuerzan nada y cuando otras triunfan en la vida les produce rabia. En definitiva, cuanto más narcisista es una persona y cuanto más insatisfecha se siente con su vida, más envidiará a la gente que tenga lo que a ella le falta. Aparte, una de las peores envidias es la económica porque desata el consumismo sin freno. Desgraciadamente, vivimos en una sociedad en la que bastantes individuos sin valores sólo dan importancia al dinero y a lo material, aspirando únicamente a ser los más ricos del cementerio y a tener mejor coche o casa que otros.

   No quiero terminar sin mencionar la fábula de la serpiente y la luciérnaga. En ella la serpiente quería comerse a la luciérnaga, sin que ésta perteneciera a su cadena alimentaria; simplemente porque no soportaba verla brillar con luz propia. Moraleja: si nos encontramos con personas que van detrás de nosotros para lastimarnos (aunque no les hayamos hecho nada ni estemos en su camino) ignorémoslas y sigamos caminando hacia delante, pues todos tenemos derecho a brillar, aunque eso moleste a quienes sólo pueden arrastrarse. Vivamos nuestra vida y dejemos a los demás vivir la suya.

Publicado en Heraldo de Soria el sábado 4 de mayo de 2013

jueves, 11 de abril de 2013

La vivienda es un derecho

La euforia inicial por la tramitación en el Congreso de la Iniciativa Legislativa Popular (un mecanismo de democracia participativa) para frenar los desahucios se va desvaneciendo con el paso del tiempo, pues el Gobierno no contempla ni la dación en pago, ni la paralización de los desahucios en ejecución ni el alquiler social. Y eso que se trata de una ley de mínimos que pondría fin al sufrimiento de muchas personas, las cuales no pueden hacer frente a la hipoteca fundamentalmente porque han perdido su empleo.

   El Partido Popular, que gobierna en casi todas las comunidades, haría honor a su nombre por primera vez aprobando un decreto ley que pusiera fin a este drama inmediatamente, como ya ha hecho el parlamento andaluz aprobando la expropiación de pisos a los bancos. Sin embargo los diputados reciben presiones de la banca para que no se apruebe la susodicha iniciativa, con lo que me temo que la ley que apruebe el Gobierno sea un parche que no acabe con el problema de raíz y permita a los bancos seguir especulando con la vivienda. Y ello seguirá provocando el incumplimiento del artículo 47 de la Constitución española, el cual dice que los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo el derecho a una vivienda digna, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. Pero nada de esto ha ocurrido, sobre todo en la década pasada (en pleno boom inmobiliario) en la que cualquier terreno urbanizable a las puertas de un ayuntamiento duraba menos que un caramelo a las puertas de un colegio. Los terrenos, pues, pronto caían en manos de especuladores y ello encareció los precios de la vivienda muchísimo. Y luego los bancos, con el beneplácito de los gobiernos de turno, se encargaron de endeudar (de por vida en bastantes casos) a muchos ciudadanos, que tienen que pasar un calvario para hacer efectivo el derecho a la vivienda.

Afectados por las hipotecas se manifiestan por el derecho a la vivienda
   
    Por otra parte, se da la contradicción de que se está echando a gente de sus casas (por una deuda ínfima a veces) cuando miles de viviendas están vacías. Unas casas que se quedan los bancos y que en algunos casos los mismos no pagan ni la comunidad de propietarios ni el impuesto de bienes inmuebles de aquellas. Y además la reciente sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha puesto de manifiesto la ilegalidad de las prácticas abusivas de los bancos españoles. Tantos ministros con la carrera de Derecho y tuvo que ser un ciudadano, con la ayuda de un abogado, el que se interesó por la legislación europea y propició la mencionada sentencia. La ley hipotecaria española es vieja, anacrónica e injusta. Mantener vigente esta ley del año catapún permite que los bancos se sigan lucrando a costa del sufrimiento de la gente (hay hasta vidas en juego) y eso es algo inmoral. Porque por encima de la ley está la dignidad de las personas.

    Antes de terminar también quiero comentar que me parece mal que determinados miembros del Gobierno intenten criminalizar a la plataforma antidesahucios, vinculándola con el terrorismo, con el fin de desacreditar ante la opinión pública su gran labor. Pero no lo van a conseguir, ya que cada vez son más los ciudadanos que están hartos de que no se les escuche; y dado que los cauces legales no parece que vayan a poner fin al drama de los desahucios grupos de personas deciden presionar a diputados del PP realizando los llamados escraches, los cuales mientras no sean violentos me parecen bien. Por cierto, para violencia social y económica la que ejercen los gobiernos manteniendo leyes injustas que únicamente benefician a los poderosos y son la causa de que numerosas personas sean echadas a la calle (incluso niños, discapacitados, enfermos, etc.), recibiendo a veces porrazos de la Policía o siendo arrastradas por la misma. Son esas personas las verdaderas víctimas y no los diputados del PP, que se ve que no quieren la igualdad de todos los seres humanos.


Publicado en Heraldo de Soria el sábado 13 de abril de 2013

lunes, 1 de abril de 2013

El poder de Internet

La llamada red de redes, Internet, es una tecnología puntera cuya influencia social es cada vez mayor al estar presente en casi todos los ámbitos de la vida cotidiana. Millones de teléfonos móviles y ordenadores entrelazados conforman la telaraña de dicha red. Vivimos en la era de Internet, con sus muchas ventajas y varios inconvenientes, pues tengamos en cuenta que la red es una ventana abierta al mundo por la que pueden entrar tanto cosas buenas como malas. Puede entrar contacto con los amigos, información, cultura, ocio y también virus, estafas, acosos, etc. Por ello, para navegar más seguros por la red es fundamental usar un buen antivirus y ser prudentes.

   En primer lugar, Internet es una potente herramienta de comunicación, que permite relacionarnos con personas de cualquier parte del mundo a un precio asequible (o incluso gratis en puntos WiFi y algunos ordenadores públicos) a través de programas de mensajería instantánea, chats, correos electrónicos, foros de debate, blogs, redes sociales, etc. Es importante señalar que si no queremos acabar dolidos hay que tener cuidado cuando uno debate o conversa con personas desconocidas que escudándose en el anonimato -aunque en realidad no exista tal- muestran una gran intolerancia, llegando a faltar al respeto insultando en chats, foros de opinión, etc. Además de la misma forma que por la calle no damos nuestros datos personales a desconocidos, también debemos ser cautelosos en la red en este sentido. Y máxime cuando se trata de niños y adolescentes, que son más vulnerables. Por eso los padres deben advertir a sus hijos de los riesgos que corren en la red, enseñándoles sobre todo a ser precavidos cuando se relacionen con personas desconocidas.

    En segundo lugar, Internet es una herramienta que nos proporciona mucha información y ha supuesto una revolución en la forma de comunicar y de hacer periodismo. Ya es raro encontrar un periódico que no tenga una página Web o no esté presente en las redes sociales, en las que las noticias vuelan. Y de hecho las tiradas de los periódicos se han reducido con el periodismo digital. Incluso hay diarios que ya sólo cuentan con la edición digital.


    En tercer lugar, Internet también es un instrumento muy valioso para las personas autodidactas. Gracias a la red pueden ampliar sus conocimientos y, en definitiva, su cultura, pues en ella hay libros, diccionarios, enciclopedias, etc. También por Internet se puede encontrar más fácilmente ese libro, disco o película que tanto nos gusta.

    Por otra parte, Internet tiene un gran poder económico, que va en aumento. Es un medio muy utilizado por las empresas para anunciar sus productos (de hecho es donde más gastan en publicidad después de la televisión) o para darse a conocer y aumentar las ventas mediante la creación de una página Web. Además en Internet hay varias webs que permiten a emprendedores presentar sus proyectos y buscar financiación, con lo cual la red es una ayuda para el autoempleo. Y también hay páginas que muestran las ofertas de empleo existentes por cuenta ajena, por lo que facilita buscar trabajo.

    Y finalmente, puede afirmarse que el mayor poder de Internet es el de la comunidad. Internet conecta a gente con intereses comunes y facilita la creación de grupos de personas, que se unen para defender sus intereses o sus derechos, para dar voz a una injusticia o para convocar una manifestación. De ahí que un medio tan libre como Internet moleste tanto a muchos gobiernos y éstos busquen su censura, ya que la red es una poderosa arma contra la opacidad de los mismos y concretamente gracias a las redes sociales se han llegado a tumbar dictaduras.

Publicado en Heraldo de Soria el martes 2 de abril de 2013

viernes, 1 de marzo de 2013

Los beneficios del reciclaje

Aunque siempre hay personas que no están dispuestas a colaborar en todo aquello que supone un avance para la colectividad, afortunadamente la mayor parte de la gente está concienciada de la importancia que tiene reciclar los residuos generados. Separar éstos correctamente conlleva poco esfuerzo y sin embargo tiene notables beneficios no sólo para el medioambiente, que es lo más importante, sino también para la economía y en definitiva para toda la sociedad. Reciclar propicia un consumo más responsable y le da otra vida a productos que de otra forma acabarían antes en vertederos, los cuales por cierto ya están bastante saturados. Reciclar también genera empleo y deja un medioambiente más saludable a las futuras generaciones. No es, por lo tanto, una cuestión baladí.

   En cuanto a los beneficios que reciclar tiene para el medioambiente el más importante es que contribuye a la ralentización e incluso freno del cambio climático.  El reciclado reduce las emisiones de gases como el dióxido de carbono (que es el principal causante del efecto invernadero) y de metano (generado por los residuos de los vertederos). No obstante la extracción de éste último en los vertederos, con el fin de producir electricidad, va en aumento. Por otra parte reciclar plástico es muy importante porque reduce la necesidad de extraer petróleo, una materia prima contaminante y cara. Por ejemplo, con el reciclado de 40 botellas de plástico, de las típicas de agua mineral, puede hacerse un forro polar. Y con 80 latas (que están hechas de aluminio y/o acero) puede crearse una llanta de coche. En cuanto al reciclaje del papel y de cartón decir que disminuye la tala de árboles y con ello se evita la deforestación masiva de los bosques. Además la fabricación de papel y de cartón tiene un gran impacto en el medioambiente y su reciclaje reduce en un 74 % la contaminación del aire y en un 35 % la del agua. También es fundamental el reciclaje de vidrio porque evita residuos, ahorra materias primas y energía, y además disminuye la contaminación del aire. Por ejemplo, el reciclaje de 3.000 botellas de vidrio evita 1.000 kilos de basura, ahorra más de una tonelada de materias primas y se reduce la contaminación del aire en un 20 %. Y con el reciclado de tan sólo cuatro botellas de vidrio se ahorra la electricidad que necesita un frigorífico para estar funcionando durante un día. Aparte, otro de los residuos que puede ser tratado en plantas de reciclaje es la basura orgánica (restos de alimentos). Con ella puede elaborarse compostaje para ser usado como abono en la agricultura y en jardinería.


   Por otra parte, las plantas de reciclaje son "minas de oro", ya que obtienen pingües beneficios mediante la venta a empresas de los residuos tratados y recuperados en ellas. No parece lógico, pues, que a los ciudadanos se nos siga cobrando una tasa de recogida de residuos cuando estamos generando tanta riqueza con el reciclado de los mismos. Y además cuanto más se recicla, más empleo se crea. De ahí que el reciclaje fomente el desarrollo, tanto en el ámbito local como en Europa, pues según Helmut Maurer -representante de la Dirección General de Medio Ambiente de la Comisión Europea- "el reciclaje de plástico creará 160.000 empleos en Europa hasta 2020 si se consigue el objetivo de una tasa de reciclado del 70 % en ese plazo". Por ejemplo, la avanzada planta de reciclaje de Soria, que cuenta con tecnología alemana, cumple sobradamente esa expectativa, pues ya recicla más del 90 % del plástico. Según leí en Heraldo de Soria el pasado 19 de febrero el reciclaje de envases y vidrio aumenta, mientras que debido a la crisis el de cartón ha disminuido (ya que las ventas de los comercios se han reducido) y el de basura orgánica también es inferior por un menor consumo de alimentos en los hogares (despensas y frigoríficos están más vacíos). Se compra menos, lo básico. Y es que los residuos que una sociedad genera reflejan tanto su poder adquisitivo como sus hábitos. Por ejemplo, en España cada ciudadano consume de media más de 200 bolsas de plástico al año, por lo que es muy importante reutilizarlas (sobre todo cuando se va a la compra) y reciclarlas con el fin de evitar su enorme impacto medioambiental. Actualmente sólo se recicla como mucho un 15 % de ellas y las que no acaban en el contenedor amarillo pueden tardar hasta 400 años en degradarse.

Publicado en Heraldo de Soria el martes 5 de marzo de 2013