jueves, 15 de mayo de 2014

Machado, poeta y filósofo comprometido

Este año se han cumplido setenta y cinco años de la muerte del insigne poeta Antonio Machado y veinticinco de la declaración de su obra como valor universal por la UNESCO. Por ambos motivos se están realizando diversos actos en conmemoración del gran poeta hispalense. Los mismos son un merecido homenaje a su enorme talla intelectual y humana. Machado fue un hombre culto, humilde y austero, con un marcado compromiso social, adelantado a su tiempo por sus ideas avanzadas. Era un hombre moderno; y como a todo romántico le dolía que España no progresara humana, política y culturalmente. De ahí su decidido y claro apoyo a la Segunda República, un régimen político democrático que abría la puerta a un cambio profundo (al traer más libertad e igualdad), tumbado por militares golpistas reaccionarios, que tenían el respaldo de la mayoría de la derecha y de la Iglesia. Así se impidió la democracia y el país no pudo culminar la salida de su gran atraso, causado fundamentalmente por el alto índice de analfabetismo, sobre todo en el medio rural. Machado dio su vida por la República (al igual que otros dos ínclitos poetas como Federico García Lorca o Miguel Hernández) y murió en el exilio, en la localidad francesa de Colliure, donde está enterrado junto a su madre, Ana Ruiz.

Tumba de Machado, en Colliure
   
   Además de un poeta excelso también fue un magnífico filósofo. En su obra poesía y filosofía van íntimamente unidas. Lo que acontece a Machado en su vida se ve reflejado en su obra literaria. En su bella e inmortal poesía, por ejemplo, nos hace partícipes de los recuerdos de su infancia o de su profundo dolor y soledad por la temprana muerte de su esposa Leonor Izquierdo. Su fallecimiento produce en el poeta un gran abatimiento que deviene en una lírica profunda. Machado también es el poeta que mejor describe el paisaje castellano (y particularmente el soriano). Éste le gusta pero es crítico con la mentalidad cerrada y conservadora que predomina en “las gentes de Castilla” a comienzos del siglo veinte, que según él “desprecian cuanto ignoran”. Por otra parte, la poesía de Machado está llena de símbolos. Por ejemplo, el agua simboliza el inexorable paso del tiempo y el camino el transcurso de la vida, entendida ésta como un gran viaje en el que cada uno toma su rumbo y vista por el poeta como una experiencia marcada por el azar, el destino que le tocó vivir. Para Machado la poesía es “palabra esencial en el tiempo”. Es, añade, el diálogo de un hombre con su tiempo, con el tiempo de su existencia (con el momento que le toca vivir). El poeta debe captar la esencia de las cosas, como si fuera un filósofo. Machado también nos invita a disfrutar el momento en lugar de estar pensando en el mañana continuamente. Evoca al pasado con la esperanza de inmortalizar en sus poemas esos momentos tan fugaces.
  
   En definitiva, Machado es ejemplo de una persona vanguardista comprometida con el progreso de la sociedad, que dejó una huella indeleble con su legado humanista, poético y filosófico.

Publicado en Heraldo de Soria el viernes 16 de mayo de 2014

1 comentario:

  1. UN ARTICULO MUY BONITO LUIS MIGUEL ... TU SI QUE ERES UN POETA
    ME VOY A COMER UNAS MANZANAS A TU SALUD .UN ABRAZO CUIDATE AMIGO

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