sábado, 20 de agosto de 2011

La responsabilidad de la crisis

Etimológicamente, la palabra crisis viene del griego krisis y éste del verbo krinein, que significa separar o decidir. Hace referencia a un momento decisivo, a un punto de inflexión. Debemos reflexionar, pues, para saber cuáles son las causas que nos han llevado a la crisis. Una crisis económica es también una crisis de conciencia. Tenemos que aprender de los errores que nos han conducido a ella y entre todos tener la voluntad de hacer bien las cosas para salir de la misma cuanto antes. No puede haber valor económico sin valores. Hay una clara relación entre vicio y crisis, éstas son el reflejo de la sociedad en la que vivimos.

   La palabra economía viene de la gestión de la casa. La economía de un país es como la de una casa pero a gran escala. Imaginemos que los miembros de una familia viven por encima de sus posibilidades gastando más de lo que ganan y el encargado/a de llevar las cuentas de la casa lo permite. Llegará un momento en que se les terminen los ahorros y si quieren continuar con ese tren de vida tendrán que dirigirse al banco para que se lo financie a base de crédito. El resultado es que se acabarán arruinando, y máxime si pierden su empleo. De hecho las personas que peor lo están pasando ahora son las que no ahorraron cuando la economía "iba bien". La reflexión que se puede sacar de esto es que no se debe gastar más de lo que se ingresa de forma continuada porque eso lleva a un país a la quiebra. Es bueno y necesario ahorrar en época de bonanza económica para así tener un remanente cuando lleguen malos tiempos. Deberíamos tomar ejemplo de las hormigas, ellas sí que son previsoras y sabias, que llenan su despensa en verano para tener reserva de alimento durante el invierno.

   
   Por otra parte, en una crisis hay una relación causa-efecto y requiere un análisis más profundo y con matices, no consiste en algo tan simple como buscar a un solo culpable. Eso es lo fácil y cómodo. En la época de crecimiento, cuando gobernaba el PP, había una gran especulación. La Ley del Suelo de 1998 del Gobierno del PP la favoreció enormemente. Se edificó indiscriminadamente hasta en la costa. Y todos conocemos a alguien que compró un piso por 5 y a la vuelta de poco tiempo (medio año incluso) lo vendió por 8. También hubo personas que se cambiaron a casas más grandes para sacar beneficios de la venta de su casa de toda la vida. Y también muchas personas alquilaban sus dos o tres pisos cobrando bastante dinero por cada uno de esos alquileres. Por lo que  en la especulación está implicada una parte importante de la sociedad. Una burbuja inmobiliaria no se hace de la noche a la mañana, se va hinchando poco a poco hasta que estalla. Le ha estallado a Zapatero, que no reaccionó ante la crisis y por eso se ha agravado. El Gobierno del PSOE también continuó el modelo económico del PP basado en construir a manta. Una de las tasas de paro más bajas de la historia de la democracia se dio en 2.007 con el PSOE en el poder, pero a costa de un modelo que no es productivo (el de la construcción), que fue pan para ayer y hambre para hoy. Era un espejismo.

   En general, se ha gastado mucho tanto a título individual como en las instituciones. Los ayuntamientos, las empresas y las familias se han endeudado bastante. La mayor responsable de esta crisis ha sido la banca que en su ambición desmedida ha concedido créditos alegremente, hasta llegar a un punto que ni los bancos se prestaban entre ellos. Y además bastantes personas han querido vivir como ricas sin serlo -por encima de sus posibilidades, a todo tren y sin privarse de nada- y también son responsables de esta situación de crisis. Cenas, cochazos, vacaciones bien lejos, etc., con sueldos de 900 ó 1.000 € a base de continua financiación. Y cuando se han quedado sin dinero le echan la culpa a Zapatero (cuya responsabilidad es haber gestionado mal la crisis). Otras personas, sabedoras de que el sistema capitalista es cíclico y tiene sus altos y bajos como una montaña rusa, fuimos previsoras y ahorramos, pero sin embargo también acabamos pagando el pato de los excesos y derroches de otros. Parecía que con la llegada del euro llegaba la fiesta, pero ésta se ha terminado ya.

Publicado en Heraldo de Soria el miércoles 12 de octubre de 2011

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